Los manifestantes, vestidos muchos con traje y lazos morados -símbolo de justicia y denuncia de la violencia- prendidos en el pecho, se concentraron ante los juzgados de Milimani, en la capital, antes de dirigirse hacia la sede del Servicio Nacional de Policía.
Entre los participantes estuvieron el presidente del LSK, Charles Kanjama, y la exministra de Justicia Martha Karua, que declararon este 10 de julio como día de solidaridad nacional para los abogados del país.
Los carteles portaban mensajes como "Protejan a nuestros abogados", "Alzamos la voz por los silenciados" o "Pongan fin al silencio, pongan fin a la violencia", y había también una gran pancarta con el lema "Marcha del lazo morado" y el nombre de los dos asesinados debajo.
La protesta fue convocada tras las muertes de Esther Wairimu Keige y Edward Muthee Kariuki en circunstancias que el LSK considera "alarmantes para la seguridad de los profesionales del derecho".
"La muerte de dos abogados en el plazo de una sola semana en circunstancias misteriosas no es una coincidencia aislada. Estas muertes equivalen a un ataque contra la profesión legal, la administración de justicia y el Estado de derecho", afirmó Kanjama esta semana.
El Colegio de Abogados pidió la creación inmediata de un equipo de investigación multiinstitucional integrado por la Dirección de Investigaciones Criminales (DCI) y otros organismos de seguridad, para esclarecer las muertes, identificar a los autores y determinar si hubo colaboradores o personas que ordenaron los crímenes.
Keige, de 54 años y responsable de servicios jurídicos del Servicio Forestal de Kenia (KFS), desapareció el 10 de junio tras salir de su oficina en Nairobi.
Su cuerpo fue hallado el 6 de julio en una plantación de café aislada en Juja, en el limítrofe condado de Kiambu, tras semanas de búsqueda por parte de familiares, amigos y autoridades.
La autopsia no logró determinar la causa de su muerte, algo que el patólogo forense del Gobierno, Johansen Oduor, atribuyó al avanzado estado de descomposición del cuerpo.
Por su parte, Kariuki, de 33 años, fue encontrado muerto el 5 de julio frente a su residencia en Athi River, al sureste de Nairobi, según informó el propio LSK, que calificó su asesinato como un "momento oscuro para la profesión y el país".
El abogado sufrió una herida mortal en la cabeza causada por un objeto metálico afilado y pesado que le penetró el cerebro, según la autopsia.
El LSK aseguró que usará todos los mecanismos legales e institucionales disponibles para que se haga justicia e instó a los ciudadanos a mantenerse vigilantes frente a arrestos ilegales o secuestros cometidos por personas que se hagan pasar por policías.
"Si un desconocido agarra a alguien y lo mete en un coche sin identificarse, eso no es trabajo policial. Eso es vandalismo. Es actividad criminal", advirtió Kanjama.
