Cuatro de los fallecidos, al parecer, iban en un coche, y todos son extranjeros y posiblemente británicos al ser vehículos que llevaban el volante en la zona derecha.
Las otras siete personas muertas iban en un grupo de nueve, de las que dos pudieron salvarse, según desveló Sanz, que detalló que uno de ellos es de nacionalidad española y el resto podrían ser también extranjeros -belgas o británicos-.
La cifra total de muertos osciló a lo largo de la mañana. El presidente del gobierno autónomo de Andalucía, Juanma Moreno, apuntó este viernes que podría haber 12 fallecidos, a la espera de confirmar el hallazgo de un nuevo cuerpo, mientras que hay 19 personas sin localizar.
La dirección de emergencias, mientras, destaca la complejidad de la gestión de la situación sobre el terreno, mantiene en once el balance y precisa que los siete fallecidos que iban en grupo murieron mientras caminaban buscando una vía de escape.
Entre los ocho heridos registrados, cuatro presentan quemaduras graves.
De las 600 personas desalojadas, 193 están acogidos en diferentes albergues y en centros provisionales, como un teatro, un polideportivo y un convento.
La Guardia Civil española ha iniciado actuaciones para esclarecer el origen del incendio y baraja la hipótesis de que estuviera en un cable eléctrico.
La zona afectada asciende a más de 3.100 hectáreas. Según el presidente andaluz, es un área "muy compleja", con la existencia de numerosos barrancos con difícil acceso, lo que imposibilita la introducción de la maquinaria pesada,"básica para este tipo de incendios".
El operativo de emergencia cuenta con un amplio despliegue de 464 efectivos y 124 vehículos. Respecto a los medios aéreos, desde primera hora de la mañana operan 11 aeronaves, con previsión de incrementar su número.
