La reforma constitucional fue rechazada por haber ignorado el procedimiento de “voto bloqueado” —que obliga al Parlamento a votar el proyecto tal como lo envía el Ejecutivo— y no presentar justificativos financieros para un incremento del gasto público sin aclarar el origen de los fondos.
El exprimer ministro de Senegal y presidente del Parlamento, Ousmane Sonko, quien había impulsado la reforma, aceptó la decisión del Consejo y afirmó que la Asamblea Nacional continuará ejerciendo sus funciones para "honrar los compromisos adquiridos" con el pueblo, según recogen medios locales este viernes.
La propuesta buscaba restar peso al presidente Bassirou Diomaye Faye al prohibirle liderar partidos políticos y restringir su facultad para disolver la cámara. En contrapartida, la reforma otorgaba a los diputados mecanismos automáticos para auditar al Estado, limitaba la inmunidad de los miembros del gabinete y creaba una nueva Corte Constitucional con un mayor número de magistrados.
Sonko asumió la jefatura de la Asamblea Nacional gracias al respaldo de los diputados del partido oficialista Pastef (Patriotas Africanos de Senegal por el Trabajo, la Ética y la Fraternidad) que le son fieles, tras ser destituido por el presidente Faye en mayo pasado.
De acuerdo con la oposición y medios locales, la reforma fue promovida como una "venganza política" para cercenar el poder del mandatario.
Sin embargo, amparado en el sistema semipresidencialista de Senegal, el Ejecutivo intervino en el proceso, introdujo modificaciones y exigió al Legislativo votar el texto en bloque y sin enmiendas adicionales, una directriz que el Parlamento desoyó y que motivó el definitivo veto del alto tribunal.
