El resto del país, menos una decena de departamentos en Córcega y en el sur y sureste, está en alerta naranja, la segunda más importante, y se espera que las máximas de esta jornada alcancen entre 37 y 41 grados en los departamentos bajo alerta roja.
Según Météo-France, el episodio de calor extremo se prolongará "al menos hasta mediados de la próxima semana".
Fruto de este episodio extremo, la novena etapa del Tour de Francia, prevista para este domingo entre Malemort y Ussel, en el departamento de Corrèze, ha sido recortada en 30 kilómetros.
El Servicio Meteorológico Forestal de Météo-France ha situado al departamento de Alto Garona en alerta roja por riesgo muy alto de incendios forestales para este domingo, mientras que otros 70 departamentos permanecen en alerta naranja. En el de Cher, las autoridades han restringido hoy el acceso a los bosques.
Entretanto, el incendio de Trévillach, en los Pirineos Orientales, que ha calcinado unas 4.900 hectáreas, se encuentra ya contenido, lo que significa que permanece dentro de su perímetro y no sigue avanzando, según informó la prefectura.
En la Drôme, el fuego que afecta desde hace varios días a una zona montañosa próxima a Die evoluciona favorablemente gracias a las lluvias, mientras que las autoridades francesas han detenido desde el inicio del verano a 32 personas sospechosas de provocar incendios forestales.
La canícula ha llevado además a grandes centros culturales a reducir sus horarios para proteger a visitantes y trabajadores: la Torre Eiffel cierra este fin de semana a las 16:00 horas, el Museo del Louvre adelantó su cierre a esa misma hora hasta el lunes y el Museo de Orsay lo hará a las 17:00 horas hasta el miércoles.
La prolongación del calor extremo hasta mediados de la próxima semana llevó a las autoridades a cancelar los tradicionales fuegos artificiales del 14 de julio en muchas localidades, al tiempo que los bomberos de París también anularon sus típicos bailes en sus acuartelamientos.
La cancelación de varios festivales por la ola de calor ha provocado malestar en el sector cultural francés, que denuncia decisiones "incomprensibles" y reclama criterios más claros a las autoridades.
Los organizadores alertan de importantes pérdidas económicas, del riesgo de un encarecimiento de los seguros frente a fenómenos climáticos extremos y de la falta de ayudas públicas para compensar las cancelaciones.
Grandes festivales como Solidays, Chambord Live o Garorock calculan pérdidas millonarias, mientras que los más pequeños temen que su viabilidad quede comprometida.
