El grupo estadounidense conformado por los congresistas Delia Ramírez, Mark Pocan, Teresa Leger y Maxine Dexter, llamaron en un comunicado difundido este lunes a la Administración del presidente Donald Trump y “a nuestros colegas en el Congreso para que escuchen a la mayoría de los ciudadanos estadounidenses y cubanos, levantando las crueles sanciones que pesan sobre el pueblo cubano”.
Asimismo, instaron a Washington a iniciar “negociaciones serias e integrales con las autoridades cubanas que contribuyan a impulsar el comercio con la isla, promuevan el respeto a los derechos humanos y brinden una solución urgente para una población cubana que no puede esperar más”.
Washington ha aplicado una política de máxima presión a Cuba desde inicios de año, primero con un bloqueo petrolero iniciado en enero que ha multiplicado los apagones, a lo que añadió nuevas sanciones ahuyentan a las empresas extranjeras. Además, ha mantenido sobre la mesa, la posible intervención militar a la isla.
Precisamente este lunes, el Departamento de Estado de EE.UU. comunicó que designó "a diez entidades para impulsar la iniciativa integral de la Administración Trump destinada a poner fin a las actividades malignas del régimen cubano, tanto en Cuba como en todo nuestro continente", entre ellas el Ministerio del Turismo, y empresas estatales de importación, exportación y comercialización de combustibles.
La víspera, los congresistas demócratas sostuvieron un encuentro con la prensa en La Habana, en el cual abogaron por impulsar reformas legislativas para flexibilizar el bloqueo de EE.UU. a Cuba, permitir que empresas norteamericanas participen en la actividad empresarial, así como plantear una enmienda que prohíba vetar la entrada de medicinas y equipos médicos a la isla.
"Queremos formar parte de la actividad empresarial en Cuba, ahora que las reformas lo permiten. No debemos tener miedo; al contrario, debemos actuar con determinación", señaló a EFE la congresista Delia Ramírez, representante por el tercer distrito de Illinois.
Ramírez dijo que, a su regreso a Washington, también trabajarán en “una enmienda con lenguaje específico que diga que Estados Unidos no puede prohibir la entrada de equipo médico y medicinas para la gente de Cuba".
“Es importante para nosotros que Estados Unidos escuche directamente de los congresistas que hemos estado aquí y que podamos empezar a tomar acción”, puntualizó Ramírez.
Recalcó, además, que conocieron del temor con el que viven en Cuba sobre la posibilidad de un ataque militar por parte de Washington a La Habana, y explicó que saben que eso solo “destruiría completamente al pueblo cubano”.
Por ello, dijo, también es importante, “asegurarnos de que nuestros colegas demócratas se añadan a la legislación para que podamos forzar un voto en el congreso para asegurarnos y recordarle al presidente (Trump) que el único cuerpo que tiene la autoridad para declarar guerra es el Congreso y que no queremos ver una guerra en contra de Cuba”.
Por su parte, Pocan señaló que en otros viajes a la isla ha visto “la situación empresarial y privada” y reconoció que recientemente, el Gobierno cubano “ha intentado fomentar más actividad, pero el bloqueo lo dificulta”.
“No se puede afirmar realmente que se desea ver prosperar la relación bilateral ni mantener vínculos comerciales sólidos mientras exista un bloqueo”, añadió.
