El portavoz militar de los insurgentes, Yahya Sarea, dijo en un comunicado que este ataque fue en respuesta al bombardeo de este lunes contra el aeropuerto internacional de Saná, la capital yemení controlada por los hutíes y cuya pista de aterrizaje fue dañada para impedir que un avión iraní tocara suelo.
Asimismo, advirtió "a todas las aerolíneas que no sobrevuelen el espacio aéreo del Reino de Arabia Saudí" y señaló que este aviso "debe tomarse en serio hasta que se levante el bloqueo del aeropuerto internacional de Saná", ya que la coalición militar liderada por Riad que interviene en el Yemen controla el espacio aéreo de ese país.
Pese a que el Ejército del Gobierno internacionalmente reconocido del Yemen fue quien afirmó haber bombardeado el aeropuerto de Saná, los hutíes responsabilizan a Arabia Saudí, que no se pronunció sobre el ataque contra esta instalación vital en territorio bajo control de los insurgentes respaldados por Irán.
El portavoz de la coalición militar liderada por Arabia Saudí, Turki al Malki, afirmó previamente que las defensas aéreas del país respondieron a "una amenaza de misiles balísticos" de los hutíes, aunque no precisó hacia dónde se dirigía el ataque o si alcanzó alguno de sus objetivos.
Estos acontecimientos se producen en medio de una creciente disputa sobre las conexiones aéreas directas entre Teherán y Saná, después de que Irán operara un vuelo civil a Saná la semana pasada para transportar a una delegación hutí a Teherán para el funeral del que fue líder supremo de Irán, Alí Jameneí.
Justo este vuelo, de la compañía iraní Mahan Air, es el que regresaba hoy desde Teherán a Saná, pero acabó aterrizando en el aeropuerto de Al Hudeida, a orillas del mar Rojo y controlado por los hutíes, tras el bombardeo contra la instalación capitalina.
