"Han pasado cinco años, pero el dolor que trajo la horrible riada a nuestro país sigue presente; el tiempo no ha curado todas las heridas, sobre todo no ha curado las heridas en el alma", dijo el presidente alemán, Frank Walter Steinmeier, durante una visita a la región afectada.
En la región del Ahr cayeron entre el 14 y el 15 de julio 150 litros de lluvia por kilómetro cuadrado, el doble de las precipitaciones que suelen producirse a lo largo de todo el mes, según cifras del Gobierno alemán.
"Le debemos a la gente que lo perdió todo en aquella noche poner toda nuestra voluntad en estar mejor preparados para ese tipo de catástrofes y hacer todo lo posible contra el cambio climático", aseguró Steinmeier.
Tras la catástrofe, el Gobierno destino 800 millones de euros a medidas de ayuda inmediata y creó un fondo especial de 30.000 millones de euros para la reconstrucción.
Sin embargo, hasta ahora sólo se ha desembolsado cerca de un quinto de esa suma y hay afectados que se quejan de trabas burocráticas para recibir las ayudas.
Steinmeier estuvo hoy en la región afectada, visitó un cementerio y una exposición sobre las consecuencias de la catástrofe y se reunió con personas que sufrieron con las inundaciones.
Al final de la tarde, tanto Steinmeier como el canciller Friedrich Merz participaron en diversos actos conmemorativos de la tragedia. Merz, junto con el primer ministro de Renania-Palatinado, Gordon Schnieder, estuvo en un acto en la plaza de la localidad de Ahrweiler, mientras que Steinmeier asistió a otro realizado en el parlamento regional de Renania del Norte-Westfalia.
