El Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Inaigem) es el encargado de realizar estas investigaciones para comprender y mitigar los efectos del drenaje ácido de roca (DAR), un fenómeno que se produce cuando rocas que contienen minerales sulfurados quedan a la intemperie al descongelarse el hielo que las cubría.
Al entrar en contacto con el oxígeno y el agua de las lluvias o el deshielo, se generan procesos de oxidación que elevan la acidez de los riachuelos y lagunas, liberando metales pesados, según señaló el Inaigem en un comunicado.
"Si no se monitorea a tiempo, esta alteración química representa un serio desafío para la conservación de los ecosistemas locales y, fundamentalmente, para la seguridad hídrica y salud de las poblaciones que dependen de estos recursos río abajo", añadió.
En ese sentido, el Inaigem realiza evaluaciones de la calidad de agua, análisis geoquímicos y mapas de riesgo en diversas cuencas de la región de Áncash, donde se encuentra la Cordillera Blanca, el mayor sistema de glaciares del país, y en otras partes del país.
Como parte de las soluciones, la institución evalúa el uso de especies vegetales altoandinas capaces de absorber metales y estabilizar la acidez, promoviendo la remediación y recuperación de los ecosistemas afectados
El presidente ejecutivo del Inaigem, Hernando Tavera, destacó el valor de estas investigaciones al señalar que el propósito es "generar información científica sólida que contribuya a la protección de los recursos hídricos, la conservación de los ecosistemas y la seguridad de las poblaciones".
Perú tiene el mayor sistema de glaciares tropicales, ubicado en las cumbres de los Andes y amenazado por el calentamiento global, que ha hecho que su superficie se haya reducido prácticamente a la mitad en el último medio siglo hasta quedar en unos 1.100 kilómetros cuadrados.
