En una rueda de prensa rutinaria, la portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado (Ejecutivo chino) Zhu Fenglian acusó a las autoridades del gobernante Partido Democrático Progresista (PDP) de la isla de "buscar la independencia mediante el uso de la fuerza".
La vocera también cargó contra los dirigentes del PDP por ser, en su opinión, los "principales responsables de la tensión y la inestabilidad en el estrecho de Taiwán".
"Frente al poderoso Ejército Popular de Liberación (EPL, Ejército chino), por muchos ejercicios que lleven a cabo las autoridades del PDP, estos no son más que una puesta en escena y resultarán completamente inútiles", aseveró Zhu en declaraciones recogidas por la agencia oficial Xinhua.
"(Las maniobras) no cambiarán el destino de derrota de la 'independencia' de Taiwán, ni podrán frenar la tendencia histórica hacia la 'reunificación' inevitable de la patria", agregó.
La funcionaria china se expresó de esta forma tras el inicio, el pasado lunes, de unas "maniobras de defensa conjunta" por parte de las Fuerzas Armadas de Taiwán, un ejercicio inédito hasta la fecha que se desarrolla en un contexto de creciente actividad militar y marítima de China en torno a la isla.
Según el Ministerio de Defensa Nacional (MDN) de Taiwán, estos ejercicios, que se prolongarán hasta el 17 de julio, forman parte de su plan anual de adiestramiento conjunto y buscan dar continuidad a los simulacros de "preparación inmediata para el combate" celebrados el mes pasado.
"El objetivo principal es adiestrar a las tropas durante la fase de operaciones defensivas para que, bajo un mecanismo de mando y control descentralizado, se familiaricen con las distintas misiones de acción conjunta, fortalezcan la coordinación y la cooperación entre los cuerpos militares y alcancen el objetivo de las operaciones conjuntas de defensa territorial", señaló la cartera en un comunicado.
Las autoridades de Pekín consideran Taiwán una "parte inalienable" del territorio chino y no descartan el uso de la fuerza para hacerse con su control, una postura rechazada por el Gobierno taiwanés, que sostiene que solo los 23 millones de habitantes de la isla tienen derecho a decidir su futuro político.
