El ministro de Género, Trabajo y Desarrollo Social, el teniente general Henry Tumukunde, anunció que abordará con el jefe de las Fuerzas de Defensa, el general Muhoozi Kainerugaba, la incorporación de los retornados que cuenten con formación técnica y hayan mostrado interés en servir en el Ejército.
Tumukunde hizo estas declaraciones en el Instituto Nacional de Liderazgo (NALI) de Kyankwanzi, donde unos 1.030 repatriados —incluidos 331 niños— participan en un programa estatal de reasentamiento y orientación tras regresar de Sudáfrica.
Durante el encuentro, varios de los retornados expresaron su deseo de unirse a las fuerzas armadas, destacando sus capacidades profesionales en áreas como la investigación forense, la mecánica, el adiestramiento de perros o la conducción profesional.
"Muchos de ellos trabajaban como conductores de Uber o en empleos especializados en Sudáfrica y el Ejército no vería con malos ojos contar con profesionales calificados", apuntó el ministro.
Tumukunde admitió que el Ejecutivo preveía dificultades para la reinserción, pero destacó la disciplina y resiliencia de este grupo. No obstante, advirtió a los retornados contra cualquier tipo de delincuencia, tras señalar que Sudáfrica ha desarrollado ciertas "tendencias a la anarquía" que Uganda no tolerará.
Se calcula que cerca de un millón de ugandeses residen en Sudáfrica, aunque solo un millar ha regresado en esta primera fase voluntaria impulsada por el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, tras los brotes de violencia xenófoba.
Los repatriados finalizarán su programa de reingreso este viernes, en un acto oficial presidido por el propio mandatario ugandés.
Uganda denunció la semana pasada la muerte de tres nacionales en Sudáfrica por la violencia xenófoba y concedió a las familias de cada uno de ellos una compensación de 10 millones de chelines ugandeses, unos 2.400 euros.
La tensión en Sudáfrica ha aumentado durante los últimos meses por una ola de ataques xenófobos y protestas antiinmigración, que culminó el 30 de junio, cuando miles de personas salieron a las calles en una fecha que los convocantes habían dado como límite para que los indocumentados abandonasen el país.
Los grupos antiinmigración culpan a los migrantes africanos de los problemas económicos del país, la deficiente prestación de servicios públicos y las altas tasas de delincuencia, y han llegado a impedir que accedan a atención médica y educación en instalaciones públicas.
Además de Uganda, países como Kenia, Nigeria, Zimbabue, Malaui, Ghana o Mozambique han repatriado en las últimas semanas a miles de ciudadanos que solicitaron regresar a sus países de origen por miedo a los ataques xenófobos.
