Sánchez presidió el acto de demolición de la verja con motivo de la entrada en vigor del acuerdo sellado el martes por la Unión Europea y el Reino Unido que regula las relaciones sobre Gibraltar tras el brexit.
En una declaración institucional, el jefe del Ejecutivo resaltó que la eliminación de la barrera da paso a un periodo de prosperidad compartida.
Especialmente, precisó, para la comarca limítrofe española del Campo de Gibraltar, con poblaciones que jamás vivieron de espaldas, dijo, pero que ahora "van a mirar por fin al frente y van a avanzar de la mano".
Según Sánchez, hoy se hace historia con la caída del último muro de la Europa continental, pues la verja ha sido una herida abierta, ahora cerrada, para los miles de trabajadores que la cruzaban cada día y para muchas familias que no veían posible una solución.
Lo que faltaba, a su juicio, era voluntad política para materializarlo, pero ahora se ha superado una forma de entender la política que confunde la prudencia con la inacción, apuntó, que hipoteca el futuro mirando al pasado y que piensa que los conflictos enquistados no se resuelven.
Admitió que las negociaciones fueron difíciles, pero expresó satisfacción por un resultado en el que, resaltó, España no renuncia a su posición en la cuestión de Gibraltar, de reclamar la soberanía, y que está alineada, explicó, con el interés nacional y el respeto al derecho internacional.
"Es un acuerdo justo que protege nuestros intereses y cumple además con creces los objetivos que nos habíamos marcado en la negociación", añadió Sánchez tanto sobre la circulación de personas como de mercancías entre la UE y la colonia.
Comentó que cualquier ciudadano de la Unión Europea con residencia legal en España podrá ejercer una actividad por cuenta ajena en Gibraltar en igualdad de condiciones.
Entre los agradecimientos, citó al comisario europeo de Comercio y Seguridad, Maros Sefcovic, y a los diversos gobiernos del Reino Unido, con referencia especial al aún primer ministro, el laborista Keir Starmer.
Sánchez estuvo acompañado, entre otras autoridades, por el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares; el ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo; el embajador británico en España, Alex Ellis, y el alcalde de la localidad española de La línea de la Concepción, Juan Franco.
