Ascienden a 100.000 las plantas de coca destruidas por Ecuador en la frontera con Colombia

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Guayaquil (Ecuador), 20 jul (EFE).- El Ejército de Ecuador destruyó cuatro hectáreas de cultivos de coca, equivalentes a unas 40.000 plantas, en una operación realizada en la amazónica provincia de Sucumbíos, fronteriza con Colombia, con lo que la cifra de plantas erradicadas en la última semana asciende a más de 100.000, tras el hallazgo de otro cultivo con más de 60.000 plantas anunciado el pasado martes.

Los soldados se infiltraron con medios aéreos y fluviales en el sector fronterizo de La Balastrera y destruyeron las plantaciones, "debilitando significativamente a las estructuras dedicadas a los cultivos y procesamiento de sustancias ilícitas", señaló la institución.

El pasado martes, los militares informaron de que habían destruido más de 60.000 plantas en una operación cerca del río San Miguel, que sirve como frontera natural entre Ecuador y Colombia.

En esa operación también destruyeron un laboratorio activo que tenía una capacidad de producción de entre 80 y 120 kilogramos de pasta base de cocaína por cada ciclo.

Ambas operaciones representan una afectación económica de más de 1,2 millones de dólares para los grupos que operan en la zona, según informó este lunes el Ministerio de Defensa.

La cartera de Estado añadió que las fuerzas de seguridad "continúan golpeando las economías criminales desde su origen, reduciendo los recursos con los que financian el narcotráfico, el tráfico de armas, el sicariato (asesinato por encargo) y otras actividades ilícitas que amenazan la seguridad del país".

Ecuador y Colombia estuvieron inmersos entre febrero y junio pasados en una guerra comercial iniciada por el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, para presionar a su homólogo colombiano, Gustavo Petro, a reforzar la vigilancia de la frontera, por considerar que la situación de violencia criminal de Ecuador está provocada por las toneladas de cocaína que entran al territorio desde el vecino país para ser enviadas desde sus puertos y costas hacia Norteamérica y Europa.

La guerra comercial, con aranceles que escalaron desde el 30 % hasta el 100 %, terminó después de la intervención de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), aunque Noboa lo atribuyó a un acuerdo con el entonces el presidente electo de Colombia el ultraderechista Abelardo de la Espriella.