El Cairo recupera el esplendor mameluco de la cúpula del sultán Qaitbay con ayuda de EEUU

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El Cairo, 20 jul (EFE).- La histórica cúpula del complejo funerario del sultán Al Ashraf Qaitbay, una de las joyas más emblemáticas del arte mameluco en la 'Ciudad de los Muertos' de El Cairo, fue inaugurada este lunes tras culminar un proceso de restauración integral iniciado en 2022.

El proyecto ha sido financiado de forma conjunta por el Gobierno egipcio y fondos gestionados por la Embajada de EE.UU. a través del Fondo de los Embajadores para la Preservación Cultural (AFCP, en inglés).

Al acto de inauguración asistieron el ministro de Turismo y Antigüedades de Egipto, Sherif Fathy, y el embajador de Estados Unidos en el país norteafricano, Robert Silverman, acompañados de otras autoridades locales y diplomáticos.

Según informaron los responsables del proyecto, los trabajos de restauración se centraron tanto en la consolidación de la estructura de la cúpula -afectada por el paso del tiempo y las humedades- como en la limpieza y recuperación de los intrincados relieves exteriores que caracterizan la arquitectura de este periodo.

El monumento, erigido hacia 1472, pertenece a Al Ashraf Qaitbay, uno de los gobernantes mamelucos más prominentes, recordado en la historia como el gran "sultán constructor".

Su relevancia cultural es tal que la silueta de esta cúpula y su minarete ilustran los billetes de una libra egipcia.

Los mamelucos, una casta militar de antiguos esclavos que gobernó Egipto entre los siglos XIII y XVI, convirtieron El Cairo en el gran epicentro cultural y económico del mundo islámico medieval y legaron a la capital su característico perfil de cúpulas labradas y esbeltos minaretes.

Pese a su importancia, esta joya histórica no se encuentra aislada en un recinto arqueológico, sino en mitad del Cementerio Norte de El Cairo, la densa zona urbana conocida comúnmente como la 'Ciudad de los Muertos', donde los majestuosos mausoleos del siglo XV conviven pared con pared con viviendas, talleres, cafés y el bullicio de la vida cotidiana.

Al caer la tarde, la nueva iluminación del monumento dejó a la vista el relieve limpio de los arabescos medievales.

El evento mezcló los trajes oficiales y los micrófonos de los periodistas con la presencia de los vecinos del barrio y los artesanos de la zona, que observaban la ceremonia confiando en que el fin de las obras reactive el turismo en sus callejones.