El portavoz de la Cancillería china, Lin Jian, declaró hoy en una rueda de prensa que los resultados de las negociaciones "no han sido fáciles de conseguir" y advirtió de que reanudar las hostilidades "no beneficia a ninguna de las partes".
Lin afirmó que "la soberanía, la seguridad y la integridad territorial de los países deben ser respetadas y salvaguardadas".
El portavoz pidió a las partes que "mantengan la calma y la contención, detengan las acciones hostiles, reinicien los contactos y el diálogo, y persistan en resolver las disputas por vías políticas y diplomáticas".
Y añadió que China seguirá contribuyendo a "rebajar la tensión y restaurar la estabilidad regional".
Las declaraciones de Lin llegan en un momento de presión sobre las rutas marítimas del Golfo, después de que Estados Unidos encadenara varias jornadas de ataques contra objetivos iraníes y Teherán respondiera con ofensivas contra bases e infraestructuras vinculadas a Washington en países de la región.
El estrecho de Ormuz sigue en el centro de la crisis, con acusaciones estadounidenses a Irán por ataques contra buques comerciales y con advertencias de Teherán sobre nuevas respuestas si continúan los bombardeos.
La tensión se ha extendido al mar Rojo y Bab al Mandeb, donde los hutíes de Yemen, aliados de Irán, han amenazado con bloquear buques vinculados a Arabia Saudí, lo que añade presión sobre rutas clave para el comercio energético hacia Asia.
Desde el estallido del conflicto, China ha condenado repetidamente los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, aunque también ha pedido respetar la soberanía y la seguridad de los países del Golfo, con los que mantiene estrechos vínculos políticos, comerciales y energéticos.
