El movimiento “Cucarachas”, la protesta juvenil que presiona al Gobierno de Modi

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Nueva Delhi, 24 jul (EFE).- El Cockroach Janta Party (CJP), conocido como movimiento “Cucarachas”, ha pasado en pocas semanas de sátira digital a protesta callejera en la India, con marchas hacia el Parlamento, huelgas de hambre, advertencias universitarias, restricciones de internet y una creciente presión contra el ministro de Educación, Dharmendra Pradhan.

Estas son cinco claves para entender el movimiento:

El Cockroach Janta Party no es de momento un partido político tradicional, sino un movimiento juvenil nacido en redes sociales a partir de una polémica local en la India.

Su nombre procede de una frase atribuida al presidente del Tribunal Supremo, Surya Kant, quien durante una audiencia en mayo comparó a algunos jóvenes desempleados o activistas con “cucarachas” y “parásitos”, una expresión que provocó indignación en redes.

Sus simpatizantes adoptaron después el insulto como emblema de protesta y lo convirtieron en una identidad satírica contra el poder judicial y político.

El movimiento exige la renuncia del ministro de Educación, Dharmendra Pradhan, a quien responsabiliza políticamente de las filtraciones e irregularidades denunciadas en varios exámenes oficiales.

Entre ellos figura el NEET-UG, la prueba nacional de acceso a medicina y uno de los exámenes más competitivos del país. En la India, estas pruebas deciden el ingreso a universidades o empleos públicos y para millones de jóvenes representan una de las principales vías de movilidad social.

Por eso, cualquier sospecha de filtración, manipulación o ventaja indebida golpea directamente la confianza en la meritocracia de estos exámenes.

La indignación en redes se cristalizó en el CJP, una página satírica creada por el estudiante indio Abhijeet Dipke que ganó visibilidad rápidamente y trasladó la protesta a Jantar Mantar, el principal espacio de manifestaciones de Nueva Delhi.

Desde allí, el movimiento convocó una marcha hacia el Parlamento indio, coincidiendo con el inicio de la sesión legislativa, para elevar la presión política sobre el Gobierno.

La Policía limitó las concentraciones al área autorizada de protesta y desplegó fuertes medidas de seguridad para impedir el avance de los manifestantes.

La movilización también ha generado medidas de contención alrededor de las protestas, incluidas advertencias de la Universidad de Delhi y la Jawaharlal Nehru University a sus estudiantes para evitar Jantar Mantar, así como restricciones de internet móvil en partes de Delhi central, según medios locales.

El CJP llegó este viernes a una nueva ronda de conversaciones con el Gobierno en el Constitution Club of India, una sede neutral solicitada por los manifestantes después de rechazar nuevos encuentros en la residencia de un ministro.

El movimiento acudió al diálogo sin retirar su demanda principal.

La negociación llega después de que el activista Sonam Wangchuk, una de las caras más visibles de la movilización, pusiera fin a una huelga de hambre de 26 días tras recibir garantías del Gobierno sobre el debate parlamentario de la crisis de los exámenes y la no apertura de causas contra jóvenes que protestaron pacíficamente.

El primer ministro indio, Narendra Modi, ha intentado contener la crisis con promesas de tribunales especiales para acelerar los procesos por filtraciones de exámenes, una futura ley con castigos más severos y cambios en la cúpula del Ministerio de Educación.

La protesta se ha convertido en la movilización juvenil más visible que enfrenta el Gobierno de Modi en su tercer mandato, al transformar una crisis técnica por filtraciones de exámenes en una demanda directa de responsabilidad política.

Se ha dañado la confianza de millones de familias en un sistema de exámenes que promete movilidad social basada en el mérito.

Cuando esas pruebas quedan bajo sospecha, el daño no se limita a una administración educativa, sino que golpea una de las pocas vías percibidas como justas para acceder a universidades, empleos públicos y mejores oportunidades.

Esa frustración convive con un mercado laboral que no absorbe al mismo ritmo a los jóvenes. Según datos oficiales, la tasa de desempleo en 2025 fue del 3,1 % a nivel general, pero llegó al 9,9 % en el grupo de entre 15 y 29 años.