Esta agencia, por ejemplo, necesita con urgencia 420 millones de dólares adicionales para poder mantener sus operaciones en Gaza y Cisjordania durante el resto del año, alertó en rueda de prensa el director de Emergencias del PMA, Ross Smith.
"Existe la sensación de que el alto el fuego está vigente y de que las cosas van bien, pero no es así, desde luego no se están haciendo realidad los efectos de algunas de las fases del alto el fuego previstas", aseguró.
Añadió que al no ocupar el conflicto las portadas de los medios de comunicación y haber menor atención, se reduce la financiación, "mientras los costes de nuestras operaciones aumentan por el incremento del precio de combustible y las perturbaciones en las cadenas de suministro".
Smith recordó también que sigue habiendo un sólo paso operativo para la entrada de ayuda humanitaria en Gaza, el de Kerem Shalom, en la frontera con Egipto.
"Seguimos teniendo muchos problemas en ese paso para garantizar la entrada oportuna de suministros", afirmó, lamentando también las limitaciones de las autoridades israelíes para el acceso a la Franja de los llamados "artículos de doble uso" (civil y militar).
Ello reduce la llegada de piezas, combustible y otros elementos necesarios, por ejemplo, para el funcionamiento de las panaderías en Gaza, o los camiones que operan en ese territorio, agregó el responsable del PMA, quien señaló que sólo el 50 % de la flota de vehículos está operativa.
El miércoles, un nuevo informe del PMA, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) constató mejoras en los indicadores de seguridad alimentaria y nutrición en Gaza, aunque insuficientes para poner fin a la crisis humanitaria.
Se estima que 1,4 millones de personas, el 67 % de la población de Gaza, se encuentran actualmente en situación de crisis o con niveles aún peores de inseguridad alimentaria aguda, una disminución con respecto a los 1,6 millones de personas, o el 77 % de la población, registrados a finales del año pasado.
Se calcula además que 212.000 personas permanecen en situación de emergencia, muchas de ellas viviendo en zonas cercanas a la línea controlada por el Ejército israelí, donde el acceso a la ayuda y los servicios humanitarios sigue siendo especialmente difícil.
