Polonia condiciona su apoyo militar a Ucrania en plena crisis de relaciones bilaterales

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Cracovia (Polonia), 26 jul (EFE).- El apoyo militar polaco a Ucrania ha pasado de ser incondicional a verse afectado por la crisis en las relaciones bilaterales, lo que ha causado la suspensión de la entrega de nueve cazas MiG-29 hasta que Kiev acceda a compartir su tecnología de drones con Polonia.

La actual tensión entre Varsovia y Kiev frena el tradicional voluntarismo de Polonia en lo que respecta a la ayuda a Ucrania, una actitud de apoyo que ha marcado hasta ahora al Gobierno polaco desde el inicio de la invasión rusa.

Polonia fue el primer país de la OTAN en entregar cazas de combate directamente a Ucrania. Lo hizo en un momento en que un gesto así era percibido como un paso delicado, cuando no escalatorio, en la implicación aliada con la defensa de Ucrania.

En marzo de 2023, Varsovia envió los primeros cuatro MiG-29 a Ucrania, otros cuatro aparatos unas semanas más tarde y, en abril de 2024, eran ya 14 los cazas entregados a Kiev, cuyos pilotos estaban muy familiarizados con esos aviones.

Para Ucrania, la importancia de contar con una defensa antiaérea efectiva es fundamental para mitigar los efectos de los ataques aéreos rusos, algo a lo que también contribuyen los cazas de combate.

Así, por ejemplo, el pasado 8 de julio, un caza ruso Su-35 fue derribado en un combate aéreo que involucró a un F-16 que ha recibido Ucrania en una operación conjunta con un MiG-29 que actuó como señuelo para atraer a la aviación rusa.

Aunque Ucrania cuenta ya con unos 50 aviones F-16, los mandos militares reconocen que los MiG siguen siendo vitales para reforzar sus capacidades defensivas y realizar operaciones coordinadas.

Antes de la reciente cumbre de la OTAN en Ankara, el primer ministro polaco, Donald Tusk, advirtió de que la delegación polaca actuaría con "extrema cautela" respecto a nuevos apoyos financieros a Ucrania, y subrayó que Polonia ya soporta la mayor carga de la seguridad en el flanco oriental de la Unión Europea (UE), por lo que merece "un trato especial".

Esta postura dio paso, respecto a Ucrania, a una fase más transaccional de la ayuda polaca.

El politólogo polaco Arkadiusz Baker, que prepara una tesis doctoral sobre las relaciones entre ambos países, explicó a EFE por teléfono que "estamos pasando de una solidaridad estratégica" a una "lógica de condicionalidad y reciprocidad".

Baker advierte de que "cuando la ayuda se convierte en moneda de cambio, se introduce una incertidumbre que puede ser tan dañina como una reducción formal de la ayuda" en plena guerra.

Por su parte, el experto en técnica militar Kacper Rygiel, que tiene un prominente canal de Youtube sobre esos temas, destacó a EFE que "lo más preocupante para Kiev no es sólo el retraso de los nueve MiG, sino la posibilidad de que Polonia ralentice envíos más críticos de munición, repuestos y vehículos" mediante trabas burocráticas o controles fronterizos más estrictos.

En el trasfondo de esta crisis entre Kiev y Varsovia se encuentran las masacres de Volinia de la Segunda Guerra Mundial, en las que murieron 100.000 civiles polacos a manos del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA) y que siguen siendo una herida abierta.

La reciente decisión del presidente Volodímir Zelenski de nombrar a una unidad militar en honor al UPA fue calificada de "indignante" en Polonia y desencadenó una crisis diplomática que llevó a Zelenski a devolver la máxima condecoración polaca, la Orden del Águila Blanca, y a ausentarse de cumbres oficiales en territorio polaco.

Además, el presidente polaco, Karol Nawrocki, ha señalado varias veces que los ucranianos "no entrarán en la Unión Europea sin cumplir con condiciones", como reconocer su responsabilidad histórica en las masacres de Volinia.