En un mensaje al país transmitido por sus redes sociales, De la Espriella, quien asumirá como presidente el próximo 7 de agosto, reiteró que propondrá al Congreso una reforma constitucional para reconocer a Barranquilla, en la costa atlántica, como capital alterna, para descentralizar el poder.
"No voy a despachar desde la Casa de Nariño", afirmó De la Espriella, quien explicó que instruyó a la ministra de Cultura designada, Paola Holguín, para convertir esa edificación en un museo abierto al público.
La Casa de Nariño y el Palacio de San Carlos se han alternado en diferentes épocas de la historia colombiana la sede presidencial, que regresó a la actual edificación a comienzos de la década de los años ochenta del siglo pasado con el entonces presidente Julio César Turbay (1978-1982).
El presidente electo reiteró que su Gobierno tendrá una presencia permanente en las regiones y que la Presidencia funcionará desde distintas ciudades, con Barranquilla como una de sus principales sedes.
Según detalló, el Palacio de San Carlos "será la sede de la Presidencia en Bogotá", mientras que en Barranquilla ejercerá funciones desde el Batallón Paraíso y el Palacio de la Aduana, donde realizará consejos de ministros y recibirá delegaciones nacionales e internacionales.
Además, reiteró que impulsará un acto legislativo para que Barranquilla, capital del departamento del Atlántico, sea reconocida constitucionalmente como capital alterna de Colombia, al aclarar que la iniciativa no busca trasladar la capital del país sino acercar el Gobierno a los ciudadanos.
"Colombia no se gobierna únicamente desde el centro, sino desde cada rincón de la patria", expresó el futuro jefe de Estado, quien añadió que la Presidencia tendrá igualmente sedes alternas en Medellín y Cali.
De la Espriella sostuvo que esta decisión responde a su compromiso de gobernar desde las regiones y dejar atrás el centralismo que, según dijo, durante décadas mantuvo alejadas de las decisiones nacionales a amplios sectores del país.
Así mismo, anunció la creación de una gerencia especial para Bogotá con el propósito de coordinar los asuntos pendientes entre el Gobierno nacional y la capital, "especialmente en materia de seguridad, transporte y movilidad".
