El puente de 2.400 metros de longitud, levantado por unos 60 millones de euros por la empresa China Road and Bridge Corporation (CRBC), tiene grietas en la capa superficial de hormigón de sus pilares, aseguró el diario Jutarnji list.
Estas grietas contienen humedad y agua que con el tiempo podrían provocar corrosión, lo que exige una amplia renovación, que se realizará a partir de octubre y que durará hasta el verano próximo, aunque sin tener que interrumpir el tráfico a través del puente.
Según la empresa pública Hrvatske ceste (Carreteras Croatas), que gestiona el puente, no existen daños estructurales ni amenazas a la estabilidad de la infraestructura.
Gracias a la garantía de diez años para la sanación de defectos constructivos, CRBC financiará la reparación de las grietas y algunos otros defectos detectados, como daños en los cuatro estribos que conectan los pilotes con las columnas del puente.
El puente es importante para conectar Dubrovnik con el extremo sur de Croacia, ya que la costa adriática está interrumpida por unos 20 kilómetros de territorio de Bosnia-Herzegovina, un país que no pertenece a la zona Schengen de libre circulación comunitaria, lo que hasta la inauguración del puente complicaba mucho los viajes.
