"Debe ordenarse una investigación rápida, independiente y transparente sobre el uso de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad contra los manifestantes", reclamó la directora regional interina de Amnistía Internacional para el Sur de Asia, Isabelle Lassee, en un comunicado.
La representante de AI añadió que, mientras se mantenga el apagón de internet y de los servicios móviles, se impedirá la verificación independiente del alcance real de la situación sobre el terreno.
El Comité de Acción Conjunta Awami (JAAC, por sus siglas en inglés), el movimiento civil que lidera las protestas, afirmó que 20 de sus miembros murieron y varios resultaron heridos en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad el lunes por la noche, cuando sus manifestantes intentaban emprender una larga marcha hacia la capital regional, Muzaffarabad.
La organización alegó que las fuerzas de seguridad mataron hoy a otros cinco manifestantes en el distrito de Mirpur.
En declaraciones anteriores a EFE, el portavoz del Ministerio del Interior de la región, Shahid Hussain, confirmó que cinco personas murieron en los enfrentamientos del lunes.
EFE no pudo verificar de forma independiente el balance ni las circunstancias de las muertes.
La violencia en la región estalló en un momento en que se celebraba la primera fase de las elecciones para la asamblea regional.
Lassee señaló que las tensiones en torno a los comicios se estaban viendo agravadas por la prohibición ilegal del JAAC. El Gobierno había ilegalizado a este grupo el 5 de junio, tras enfrentamientos entre sus miembros y las fuerzas de seguridad.
"Amnistía Internacional ha pedido reiteradamente a las autoridades paquistaníes que levanten la prohibición sobre este movimiento de protesta y dejen de utilizar las leyes antiterroristas como arma para silenciar y detener arbitrariamente a los miembros y simpatizantes del JAAC", apuntó el comunicado.
"La prohibición no puede utilizarse como excusa para infligir violencia mortal contra los manifestantes", añadió Lassee.
Según cifras oficiales, 20 personas han muerto desde que comenzaron las protestas a principios de junio. El JAAC, por su parte, asegura que son 70 las víctimas mortales.
El movimiento exige la abolición de doce escaños de la Asamblea Legislativa reservados a refugiados de Jammu y Cachemira, la parte de la región administrada por la India, asentados en Pakistán tras la partición de 1947.
La disputa por esos escaños ha reavivado preguntas sobre democracia, autonomía y poder político en la región. El JAAC sostiene que Islamabad utiliza esos asientos para influir en la formación de gobiernos locales, mientras que las autoridades defienden que su eliminación requeriría una reforma constitucional.E FE
