"El hombre obligaba a las víctimas a que lo visitaran en las cárceles donde se encontraba recluido y allí fueron abusadas sexualmente y sometidas a distintos actos ilícitos", señaló la Fiscalía en un comunicado.
Giraldo fue jefe del Frente Resistencia Tayrona de las extintas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y, según la Fiscalía, "aprovechó su condición de cabecilla" para obligar a tres niñas de 11 y 12 años de edad "a sostener relaciones sexuales con él, vivir en las fincas donde residía y visitarlo cada semana en las distintas cárceles" en las que estuvo antes de ser extraditado a Estados Unidos por narcotráfico en 2008.
"En los centros penitenciarios fueron abusadas sexualmente y sometidas a distintos actos ilícitos por parte del exjefe paramilitar. Una de las jóvenes, al cumplir 14 años, quedó embarazada y fue obligada a abortar por orden del hoy condenado. Otra de las víctimas dio a luz un bebé producto de los reiterados abusos", agregó la información.
La investigación está llena de detalles escabrosos, como que "una de las víctimas fue utilizada en condición de servidumbre, debido a que presentaba una discapacidad cognitiva" según la Fiscalía.
Estos crímenes fueron declarados de lesa humanidad para ser considerados imprescriptibles, y Giraldo, conocido con los alias de El Viejo, El Señor de la Sierra y Taladro, aceptó su responsabilidad durante las audiencias celebradas el año pasado y se acogió a una sentencia anticipada.
De esta forma, un juzgado penal del Circuito de Santa Marta condenó a Giraldo a 20 años, 11 meses y 24 días de prisión "por los delitos de acceso carnal violento agravado, trata de personas con fines de explotación sexual, aborto forzado y tortura, todas estas conductas cometidas contra persona protegida", además de al pago de una multa.
Giraldo se desmovilizó de las AUC en 2006 junto con más de mil de sus hombres, pero luego fue excluido de la Ley de Justicia y Paz, que guió el proceso contra los paramilitares, por incumplir los compromisos adquiridos.
Tras ser extraditado a Estados Unidos en 2008, pagó en ese país una condena por narcotráfico y regresó a Colombia en calidad de deportado en 2021 para responder por sus múltiples crímenes ante la justicia colombiana.
