Empresas estatales libias reanudan sus actividades tras el bloqueo de manifestantes

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Túnez, 28 jul (EFE).- Las empresas estatales de Libia que fueron bloqueadas por parte de manifestantes que protestan contra el deterioro de los servicios y la gestión del Ejecutivo, reanudaron sus operaciones este martes tras la intervención de fuerzas de seguridad del Estado, bajo las órdenes del primer ministro del Gobierno de Unidad Nacional (GUN), Abdelhamid Dbeiba.

El GUN -que administra el oeste del dividido país- anunció que el bombeo de gas se reinició de manera "segura" en el complejo energético estatal Mellitah Oil & Gas, después de que "efectivos del Ministerio de Defensa y de la Presidencia del Estado Mayor" recuperaran el control de las instalaciones unas 10 horas después de comenzar el boicot.

Según la fuente, se reanudó la recepción de petróleo y gas de los yacimientos terrestres y marinos, así como el abastecimiento a los consumidores, operaciones bloqueadas durante varias horas por grupos de manifestantes que, desde el domingo, obstaculizaron los accesos a instituciones a compañías públicas.

Asimismo, informó de que la red eléctrica se recupera paulatinamente, "con una mejora notable del suministro que se reflejará de manera más positiva con el paso de las horas", ya que los "indicadores operativos registran el retorno gradual de las unidades de generación de servicio y la resolución de la crisis".

Los bloqueos fueron generados por manifestantes que irrumpieron en la sede de la Compañía General de Electricidad de Libia, en Trípoli, y paralizaron el servicio, bajo la amenaza de "colapso total".

Simultáneamente, otro grupo tomó varias instalaciones de empresas petroleras, donde boicotearon parte de las operaciones, que afectaron a varios puntos de la zona oeste del país, al "cerrar las líneas de gas utilizadas para operar en las centrales eléctricas, lo que podría provocar un apagón total y el colapso de la red", según la compañía.

Los sabotajes se llevaron a cabo por orden de los líderes de un grupo popular organizado, después de que el domingo y el lunes bloquearan los accesos a diversas instituciones gubernamentales, como el Ministerio de Relaciones Exteriores, así como a entidades bancarias y empresas de servicios.

Los hechos se produjeron en medio de las protestas que comenzaron 48 horas antes para exigir la salida del GUN, ante los continuos cortes de suministro eléctrico y el estancamiento político hacia la unificación del país.

Pese a que las fuerzas estatales abortaron el boicot, los manifestantes aseguraron que continuarán con acciones de protestas "hasta la caída del Gobierno que normaliza la corrupción", en referencia al GUN, que administra el oeste del país, bajo la tutela Dbeiba.

Mientras, el GUN subrayó que no permitirá más ataques a instalaciones estatales, y prometió "actuar con toda firmeza, conforme a la ley, ante cualquier intento que amenace la seguridad de infraestructuras estratégicas o interrumpa los servicios básicos de los ciudadanos".

Desde 2014, tras las últimas elecciones legislativas, Libia está dividida institucionalmente, con el GUN al frente del oeste, mientras el este está bajo la tutela del mariscal Jalifa Haftar.

La ONU y Estados Unidos tratan de unificar Libia con la celebración de unas elecciones que conduzcan al final de una crisis que comenzó en 2011, con el derrocamiento del dictador Muamar Gadafi, y que se acentuó en años posteriores, pero los avances son lentos y escasos.