Ruanda considera una "burda manipulación" de RDC el acuerdo de desarme de un grupo rebelde

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Nairobi, 29 jul (EFE).- El Gobierno de Ruanda calificó este miércoles como una "burda manipulación" de la República Democrática del Congo (RDC) el anuncio de que el grupo rebelde Fuerzas Democráticas de Liberación de Ruanda (FDLR), considerado como una amenaza por Kigali, ha aceptado desmovilizarse y deponer las armas.

"Se trata, por tanto, de una burda manipulación por parte de Kinsasa y sus secuaces, de una maniobra dilatoria de la RDC para intentar eludir su principal obligación en materia de seguridad", publicó el ministro de Exteriores de Ruanda, Olivier Nduhungirehe, en su cuenta de la red social X.

El ministro mostró su recelo sobre el "supuesto protocolo" firmado entre el Gobierno de la RDC y las FDLR, que "no se ajusta en absoluto" al acuerdo de paz suscrito el 4 de diciembre de 2025 en Washington por parte del presidente congoleño, Félix Tshisekedi, y el ruandés, Paul Kagame, en presencia de su homólogo estadounidense, Donald Trump.

Además, Nduhungirehe acusó a Kinsasa de intensificar su apoyo militar a las FDLR y de acelerar sus relaciones políticas desde la firma del mencionado pacto de paz.

"Las gesticulaciones mediáticas de esta trinidad maléfica no son más que una no noticia", concluyó.

El ministro de Integración Regional de la RDC, Floribert Anzuluni, anunció anoche en rueda de prensa que las FDLR habían aceptado desmovilizarse y deponer las armas, bajo la condición de que el proceso se realice en campamentos "suficientemente seguros".

Además, sostuvo que la cuestión de las FDLR "es claramente una manipulación de Ruanda", que las usó como pretexto para "ocultar el ahora conocido objetivo de su agresión" en el este congoleño.

Las FDLR fueron creadas en el este congoleño en el año 2000 por hutus ruandeses que participaron en el genocidio de 1994 -en el que fueron asesinados al menos 800.000 tutsis y hutus moderados- y que buscan recuperar el poder en su país.

En 2012, exmiembros de otra milicia formada anteriormente por tutsis para combatir a las FDLR crearon el grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), que cuenta con el apoyo de Ruanda y que reactivó sus combates en marzo de 2021 tras años de relativa calma.

El conflicto se agravó a finales de enero de 2025, cuando el M23 tomó el control de Goma, capital de la provincia congoleña de Kivu del Norte, y, semanas después, de Bukavu, capital de la vecina Kivu del Sur, tras combates con el Ejército congoleño.

Desde la firma del mencionado acuerdo de Washington, ambas partes se han acusado mutuamente de violarlo.

Ese pacto se suma a los esfuerzos de mediación auspiciados por Catar entre el Gobierno congoleño y el M23, que el pasado 15 de noviembre rubricaron en Doha un acuerdo marco.

El este de la RDC, rico en minerales esenciales para la industria tecnológica, vive desde 1998 un conflicto alimentado por grupos rebeldes y el Ejército, pese al despliegue de la misión de la ONU en la RDC (MONUSCO).