Somalia condena la entrada de miles de colonos israelíes en la mezquita de Al Aqsa

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Nairobi, 29 jul (EFE).- El Gobierno de Somalia condenó este miércoles la reciente entrada de un ministro israelí, acompañado por más de 3.200 colonos y fuerzas de seguridad hebreas, en el complejo de la mezquita de Al Aqsa, en Jerusalén Este ocupado.

El Ministerio somalí de Asuntos Exteriores condenó "en los términos más firmes" la irrupción de los "extremistas" y la calificó como una "profanación" de uno de los lugares "más sagrados del islam", según un comunicado.

El Ejecutivo afirmó que la acción constituye "una grave violación" de Al Aqsa y "una ofensa a los musulmanes de todo el mundo".

Como Estado miembro de la Organización de Cooperación Islámica (OCI), Somalia reafirmó su compromiso con la protección del pueblo palestino y con la defensa del "estatus histórico y legal" de los "lugares santos religiosos" en Jerusalén.

El país africano pidió a la comunidad internacional y al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que adopten medidas para impedir este tipo de "provocaciones" y garantizar la "rendición de cuentas".

También instó a todas las partes a actuar con contención y a mantener un diálogo encaminado a lograr una paz "justa y duradera", basada en el derecho internacional y las resoluciones de la ONU.

Somalia reiteró su solidaridad con el pueblo palestino y con sus "legítimas aspiraciones a crear un Estado propio", y expresó su apoyo a "la solución de dos Estados como el único camino viable hacia una paz, seguridad y estabilidad duraderas en Oriente Medio".

El Gobierno somalí lanzó este mensaje después de que más de 3.200 colonos israelíes, escoltados por la Policía, visitaran el pasado jueves el complejo de Al Aqsa con motivo de la festividad judía de Tisha B'Av, jornada de luto por la destrucción del Templo.

Entre ellos estuvo el ministro de Seguridad Nacional israelí, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, que accedió al complejo junto al diputado del Likud Amit Halevi, según informó entonces el Waqf Islámico, la fundación benéfica jordana que gestiona el lugar religioso.

Según el 'statu quo' vigente desde 1967, cuando Israel ocupó Jerusalén Este, el recinto está reservado exclusivamente al culto musulmán y los judíos solo pueden entrar como visitantes.

Sin embargo, esta norma es vulnerada repetidamente por colonos israelíes que entran en el complejo para realizar rezos y cantos talmúdicos bajo supervisión de la Policía israelí.

La entrada de fieles judíos, en contra del 'status quo', se debe a que en este enclave, que simboliza el tercer lugar más sagrado para los musulmanes, se ubicaron el Primer y el Segundo Templo judíos, ambos destruidos antes de Cristo.