Uno de los vectores de esa recuperación entre abril y junio fue el consumo, con un avance del 0,2 %, tras el retroceso del 0,3 % entre enero y marzo, según datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística (INSEE).
En el segundo trimestre el consumo se vio alentado básicamente por los bienes fabricados, que experimentaron un alza del 1 %, tras caer un 0,5 %, particularmente por las compras de coches y por los servicios, que subieron un 0,2 %, por debajo del 1,2 % que se habían expandido tres meses antes.
Eso compensó los descensos en el consumo de bienes alimentarios (-0,3 %, tras el +0,5 % previo) o en la energía (-1,7 %, tras +0,3 %).
Otro de los elementos importantes de la recuperación general de la actividad en Francia en el segundo trimestre de 2026 fue la contribución del comercio exterior, que aportó seis décimas al incremento del PIB entre abril y junio, cuando había restado ocho décimas en los tres meses anteriores.
Esa aportación positiva del comercio exterior se debió sobre todo al repunte del 2,6 % de las exportaciones, que habían bajado un 3,1 % en el primer trimestre; mientras las importaciones progresaron un ligero 0,8 % tras haber bajado un 0,7 %.
Lo más sobresaliente en las exportaciones fue que las ventas de materiales de transporte se dispararon un 33,6 %, gracias en particular a la aeronáutica, después de un mal primer trimestre.
La inversión en Francia retrocedió de nuevo entre abril y junio, un 0,3 %, después de haberlo hecho un 0,8 % entre enero y marzo.
Además, las variaciones de existencias de las empresas impactaron negativamente en el PIB, ya que le restaron seis décimas en el segundo trimestre, cuando habían aportado nueve décimas en el primero.
En espera de una reacción a las nuevas cifras del INSEE de este jueves, el Gobierno francés revisó a la baja el pasado 7 de julio su previsión de crecimiento para el conjunto de 2026, hasta dejarla en un 0,7 %, dos décimas menos de lo que anticipaba hasta ese momento.
Se alineaba así con las previsiones del propio instituto estadístico y con las del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
