Según los datos de la Agencia de Información Energética de Estados Unidos (EIA por sus siglas en inglés), "la reducción de las importaciones chinas disminuyó la demanda mundial, atenuando así la presión alcista sobre los precios causada por la interrupción del suministro" en el estrecho de Ormuz.
Los datos mensuales de la Administración General de Aduanas de China, recogidos por EIA, indican que el gigante asiático importó apenas 8,1 millones de barriles diarios de crudo en el segundo trimestre y que la cantidad cayó a los 8 millones de barriles en mayo y junio.
China importa la mayor parte del crudo por vía marítima y registró niveles récords en 2025 con 11,6 millones de barriles diarios antes de que Estados Unidos e Israel lanzaran la ofensiva contra Irán el pasado 28 de febrero.
Esas compras de crudo ampliaron las reservas estratégicas chinas, la mayores del mundo con diferencia, cuando los mercados mundiales registraban los precios más bajos desde 2020.
La EIA consideró que los datos de tráfico de buques cisterna que refleja la plataforma Vortexa "sugieren que la disminución de las importaciones (chinas) se produjo en el transporte marítimo y no en las importaciones por oleoducto, las cuales, según nuestras estimaciones, se mantuvieron estables".
Antes de la guerra contra Irán, China era el mayor importador mundial y comparaba más crudo que toda Europa junta y el doble que Estados Unidos.
Esa caída de la demanda china en los mercados globales ha evitado un aumento de los precios del petróleo más acusada y, según experto, a la postre da a Pekín la capacidad de controlar los precios del petróleo a nivel mundial.
