Florecen en plena guerra organizaciones machistas, antiabortistas y xenófobas en Rusia

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Moscú, 6 ago (EFE).- En Rusia están floreciendo en plena guerra las organizaciones machistas, antiabortistas y xenófobas, mientras las fuerzas de seguridad persiguen el resto de iniciativas civiles no alineadas con los valores conservadores promovidos por el Kremlin.

La guerra iniciada en Ucrania reforzó el nacionalismo ruso y los valores que Moscú ha inculcado a la bandera nacional, como la moral tradicional, la religión y la familia, entre otras ideas que tratan de distinguirla del Occidente liberal.

Ello ha llevado a que muchos ciudadanos rusos llevaran estas ideas demasiado lejos y ahora enarbolen discursos de odio contra determinados colectivos o exijan retrocesos de derechos conquistados hace ya un siglo.

En algunas ocasiones incluso se plantan en desacuerdo con el actual rumbo político del país, pues consideran que las medidas tomadas son demasiado liberales. Con todo, estas organizaciones no llaman la atención de las fuerzas policiales rusas, que a menudo incluso colaboran con ellas.

Además de movimientos políticos opositores, las fuerzas de seguridad han reprimido y desarticulado incluso asociaciones contra la violencia de género y refugios de animales. Están constantemente en el punto de mira de la policía los locales ocio frecuentados por colectivos LGTBI, donde se llevan a cabo redadas y se llega a castigar con prisión a sus coordinadores.

Muzhskoi Put (El Camino Masculino) es una organización que vela por los derechos de los hombres rusos, lucha por una estructura familiar extremadamente patriarcal y apoya a los varones ante la supuesta desigualdad que favorece a las mujeres en el país.

"Rusia ha carecido durante mucho tiempo de patriarcado e igualdad, pero sí cuenta con un matriarcado estatal, donde el 72% de los funcionarios son mujeres, y esta tendencia va en aumento", denunció a EFE el director de la organización, Andréi Brezguin.

En la cosmovisión que ofrece Brezguin, que anteriormente fue condenado a dos años de prisión por el secuestro de su propia hija, el hombre debe ganar más dinero que la mujer y gestionar los gastos de la familia, en la que él debe llevar siempre la voz cantante.

"Considerando los enormes riesgos (legales) que enfrentan los hombres en Rusia, la mayoría se niega a formar una familia y tener hijos", se queja Brezguin, quien considera que el gobierno debería tomar medidas para fomentar la natalidad y dejar de financiar el aborto.

Con la llegada de la primavera se anunciaron varias marchas en todo el país a favor de la familia tradicional y en contra del aborto, derecho que ya ha sufrido restricciones en numerosas regiones.

"Nuestro objetivo final es la prohibición total del aborto, pero acogemos con beneplácito cualquier medida intermedia en esa dirección", respondió en una entrevista Eugene Rosenblum, participante y coordinador de las protestas antiabortos 'Marcha por la vida', que tienen lugar anualmente cada 1 de junio.

Según Rosenblum se trata de un "compromiso moral y cívico" y no hay motivos religiosos detrás.

El activista explicó que el año pasado la iniciativa fue llevada a cabo en un centenar de ciudades. Además, ha tenido el apoyo de organizaciones como la ONG antiaborto 'Por la vida' y la organización ultranacionalista y xenófoba Comunidad Rusa.

Comunidad Rusa cuenta con delegaciones a lo largo de casi todo el país, aboga por la unidad del pueblo ruso, se posiciona contra de la inmigración y se declara afín al liderazgo del presidente ruso, Vladímir Putin.

Según medios opositores rusos, la organización está estrechamente vinculada al Servicio Federal de Seguridad (FSB) y habitualmente acompañan a las fuerzas policiales en redadas contra inmigrantes que han desembocado en ocasiones en actos violentos.

Los miembros se coordinan para realizar marchas de vigilancia por la ciudad y redadas propias. Posteriormente se jactan de sus actos en redes sociales, donde suben vídeos intimidando a trabajadores inmigrantes de tiendas de alimentación o shawarmas, donde suelen trabajar los inmigrantes centroasiáticos.

Los gimnasios y asociaciones de hinchas de fútbol son espacios tradicionales para la reunión y reclutamiento por parte de este tipo de organizaciones.

Según el portal Meduza, Comunidad Rusa es uno de los sujetos que más denuncias particulares presentan ante las autoridades rusas, encontrándose por detrás de órganos de censura oficiales, tales como la Liga de Internet Seguro.

La prensa disidente sostiene que detrás de su organización y financiación se encuentran personalidades como el oligarca ultraortodoxo Konstantín Maloféyev. La BBC también les ha vinculado con Dmitri Pátrushev, hijo del exdirector del FSB, Nikolái Pátrushev.