En un comunicado, la empresa propietaria, AKENN Publishing PLC, lamentó que "esta secuencia de acontecimientos suscita una profunda preocupación por la capacidad de los medios de comunicación independientes para operar sin intimidaciones ni injerencias legales, así como por la existencia del Estado de derecho".
Según el relato de la empresa, el pasado día 1, el editor jefe del Addis Standard, Yonas Kedir, "denunció haber sido secuestrado por personal de seguridad, agredido físicamente y retenido durante aproximadamente 24 horas, tiempo durante el cual fue sometido a un prolongado interrogatorio".
Un día después, el domingo 2 de agosto, "un equipo fuertemente armado de agentes de seguridad y de los servicios de inteligencia irrumpió en las oficinas del Addis Standard sin seguir el procedimiento legal establecido y confiscó una cantidad considerable de equipo multimedia", agregó el comunicado.
Entre el material requisado se encuentran varias cámaras profesionales de vídeo 4K, trípodes, equipos de producción de audio, micrófonos, mezcladores de vídeo, baterías y otros elementos.
La inspección "confirmó un patrón preocupante de destrucción deliberada" de sistemas de iluminación de estudio, soportes de luces y micrófonos y otras herramientas, señaló AKENN Publishing PLC, que aseguró haber llevado a cabo un "inventario completo" de los daños perpetrados "como prueba".
Finalmente, el lunes 3 de agosto, las autoridades policiales, siempre según la empresa, obligaron al arrendador de las oficinas que han albergado a este medio durante los últimos 16 años a entregarles una notificación de desahucio que les exigía desalojar las instalaciones en un plazo de tres días, una petición que ya ha sido impugnada ante la Justicia.
Estas acciones se producen mientras el Addis Standard ya se encuentra inmerso en otro proceso judicial por la retirada el pasado febrero de su licencia por parte de la Autoridad de Medios de Etiopía (EMA, en inglés).
La EMA acusó entonces al periódico de publicar informaciones que "ponen en peligro el interés nacional y de la población", y alegó que el Addis Standard recibió múltiples notificaciones para rectificar, algo que el diario negó.
Desde la fundación del Addis Standard en 2011, sus periodistas se han enfrentado a detenciones, confiscaciones de equipo y material, y allanamientos de sus oficinas.
Estas últimas acciones de la autoridad etíope se enmarcan en un contexto de creciente represión contra medios de comunicación independientes locales y extranjeros, incluyendo acciones contra las agencias de noticias Reuters (Reino Unido) y AFP (Francia), así como el servicio de radiodifusión alemán Deutsche Welle (DW).
En los últimos años, el Gobierno ha deportado a dos corresponsales extranjeros y decenas de periodistas etíopes han huido del país.
