"Ahora me veo obligado a trabajar ilegalmente porque los empleadores se niegan a cubrir los costos de los permisos de trabajo", lamenta a EFE este hombre, una realidad que se ha extendido en el país, sobre todo tras la caída del régimen de Bachar al Asad en la vecina Siria, en diciembre de 2024.
Y es que, según indicó a EFE este domingo el portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en Jordania, Taha Yousef, el número de permisos de trabajo expedidos a refugiados sirios en Jordania cayó un 64,9 % durante el primer semestre de 2026 hasta situarse en 12.546, frente a los 35.702 del mismo periodo de 2025.
Yousef explicó que "el costo aumentó principios de 2025", después de que el Banco Mundial dejara de cubrir parte de su coste, lo que contribuyó a reducir el número de permisos expedidos.
Anteriormente, los refugiados sirios pagaban unos 20 dinares (28 dólares) por el permiso, correspondientes al coste de la tarjeta, mientras que el Banco Mundial asumía el resto de las tasas.
Ahora, un permiso de trabajo para trabajadores migrantes oscila actualmente entre 500 y 800 dinares (705 y 1.128 dólares), dependiendo del sector y el tipo de trabajo.
Según Yousef, ese precio del permiso también ha afectado la relación entre los trabajadores sirios y sus empleadores, dado que la mayoría de estos últimos no están dispuestos a asumir el coste total, mientras que algunos solo cubren una parte o la mitad, lo que supone una importante carga financiera para que los refugiados obtengan un permiso de trabajo legal.
Para Yawahir, una refugiada siria, la situación es similar después de que su hijo, el único sostén de la familia, no obtuviera el permiso de trabajo debido al precio, lo que afectó directamente a la situación económica familiar.
Añadió que el empleador de su hijo se negó a pagar el permiso y temía las consecuencias de emplear a un trabajador sin permiso si su establecimiento era inspeccionado por las autoridades jordanas.
Como resultado, el empleador rescindió el contrato de su hijo, lo que provocó que la familia perdiera su principal fuente de ingresos y empeorara aún más su situación económica.
Los datos de ACNUR reflejan además una clara disparidad de género, dado que los hombres concentraron el 94,8 % de los permisos de trabajo expedidos durante el primer semestre de 2026, frente al 5,2 % para las mujeres.
La disminución de los permisos de trabajo coincide con un descenso en el número de refugiados sirios registrados en ACNUR en Jordania, que ahora es de 370.179 frente a los 560.452 del mismo periodo de 2015, lo que supone un descenso del 33,9 %.
El número de refugiados sirios en edad laboral (18-59 años) también disminuyó hasta los 167.897, en comparación con los 268.365 de 2015, lo que representa un descenso del 37,4 %.
La participación de los refugiados sirios en el mercado laboral jordano se rige por las disposiciones de la Ley Laboral del país.
Los sectores disponibles para ellos incluyen ventas y servicios, agricultura y pesca, comercio, construcción e industria, aunque también se les permite registrar y operar negocios en los sectores de procesamiento de alimentos, artesanía y sastrería.
