"Queremos hacer de nuestros servicios de inteligencia auténticos servicios secretos. Es hora de que estemos a la misma altura de nuestros servicios amigos en todo el mundo", dijo el ministro de Interior, Alexander Dobrindt, en declaraciones que publica hoy el diario "Bild".
"Para ello se requieren capacidades operativas y competencias, para poder actuar contra el terrorismo de estado moderno y grupos extremistas de manera más efectiva", agregó.
Hasta ahora el trabajo de los servicios secretos alemanes se centra en recoger informaciones. Los planes contemplan dar la posibilidad de actuar en determinados casos, contemplando incluso la posibilidad de efectuar actos de sabotaje en el extranjero si hay amenaza de guerra y también causar daños en infraestructuras informáticas para detener ciberataques.
En terminos generales se abre la posibilidad de acciones de hackeo para manipular o borrar datos, cambiar instrucciones para la construcción de armas o interrumpir el pago de agentes de actores enemigos.
No obstante, se mantiene la prohibición de hacer uso de la fuerza contra personas en el extranjero aunque los miembros del Servicio Federal de Inteligencia (BND) ya no necesitarán un permiso especial para salir del país con armas.
El BND es uno de los tres servicios secretos alemanes y es competente para acciones fuera del país.
Las competencias de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, que opera en el interior de Alemania, también deberán ser ampliadas en cuanto a la posibilidad de analizar grandes cantidades de datos recurriendo a la Inteligencia Artificial y también en lo relativo a las requisas digitales o la observación de viviendas.
La reforma debe ser aprobada por el Gobierno poco después de un incidente ocurrido en el aeropuerto de Leipzig en el que se encontró un dron cargado con explosivos cerca de un Antonov ucraniano.
