"Se necesitaban medidas e intervenciones inmediatas”, afirmó a los medios el primer ministro, Péter Magyar, en referencia a una nueva bajada del Danubio, cuyo histórico escaso caudal obligó hace dos semanas a desconectar tres de los cuatro reactores, aunque el pasado lunes se reactivara parcialmente uno ante una leve subida del río.
Para asegurar el funcionamiento de la planta nuclear, que aporta el 50 % de la electricidad del país, ya se ha iniciado la construcción de un umbral de fondo, una especie de dique, y el hundimiento de dos barcazas, para así desviar más caudal hacia el canal que suministra agua a la central.
Para la construcción del umbral de fondo, que tardará un mes, se usarán 145.000 metros cúbicos de piedra, y las dos obras tendrán un coste de 16,5 millones de euros.
En los primeros días de agosto el nivel del Danubio bajó a mínimos históricos debido a la sequía y las olas de calor, lo que obligó a parar siete de las ocho turbinas de la planta, dos por cada reactor.
El lunes se activó otra turbina de otro reactor al subir un poco el nivel del agua gracias a las lluvias.
Sin embargo, los servicios de meteorología no prevén precipitaciones para los próximos días y se espera que el nivel del Danubio en Paks baje trece centímetros.
La planta de Paks fue construida hace 44 años, usando tecnología soviética, y produce unos 2.000 megavatios.
Las dos turbinas operativas actualmente producen casi 500 megavatios.
