Familia Palestina lleva ya 7 días sitiada por colonos y soldados israelíes en Qusra

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Jerusalén, 16 ago (EFE).- El palestino Qusay Ridi, junto a su hijo, cumple este domingo siete días sitiado por soldados israelíes y colonos, que todavía rodean su vivienda en la aldea de Qusra, localizada en el sur de Nablus (norte de Cisjordania ocupada), mientras su hermano desde EE.UU. clama por su seguridad.

"El ejército no me deja salir de casa", dice este domingo a EFE, vía mensajería, Qusay Ridi, en cuya casa se encuentran también desplazados su vecino Yusef, su mujer y sus dos hijas pequeñas, después de que las tropas israelíes les echaran y tomaran su vivienda el pasado jueves durante una operación militar.

"Los soldados no permiten la entrada de colonos al patio, pero siguen cerca de la casa. La comida que me queda solo alcanza para hoy", añade el palestino sobre un cerco que comenzó el domingo pasado, cuando un grupo de colonos levantaron una carpa -con sillas, colchones y una mesa- frente a varias casas, incluidas las de dos vecinos.

El Ejército israelí declaró el miércoles 'zona militar cerrada' el área donde se sitúan las viviendas, sobre una colina a las afueras de Qusra, pero con esta orden solo impidió la llegada a las viviendas de periodistas y activistas, y no de los colonos que seguían amenazando a las familias y merodeando con total libertad, según pudo comprobar EFE durante una visita a Qusra el jueves.

"Necesitamos urgentemente su apoyo continuo para garantizar la expulsión definitiva de los colonos, la protección de mi casa y el restablecimiento del agua y la electricidad. Sobre todo, necesitamos que Qusay, (su hijo) Ahmed y todos los habitantes de la zona estén a salvo", denunció ayer en Facebook el palestino-norteamericano Loui Ridi, hermano de Qusay, quien agradeció su apoyo a la Embajada de Estados Unidos en Jerusalén, a su embajador, Mike Huckabee, y al secretario de Estado, Marco Rubio.

Según detalló Qusay a EFE anteriormente, el campamento que los colonos han creado constituye el último paso de un proceso de acoso y agresión, sin que el Ejército o el gobierno israelí hayan intervenido para protegerlos.

El palestino explica que, ya en enero de 2026, llegaron colonos y se instalaron a unos 300 metros de las casas, a las que empezaron a entrar a robar, a llevarse las cámaras de vigilancia y a dañar los generadores.

Fue entonces cuando él, junto a otros familiares, comenzaron a hacer estancias temporales en la vivienda, que en realidad pertenece a su hermano Loui.

Preguntado por EFE, el Ejército israelí no ha aclarado estos días por qué que los colonos siguen cerca y ninguno ha sido arrestado, ni qué significa que sus soldados se unieran el pasado domingo a los colonos en un rezo matutino dentro de la carpa, lo que según el Ejército acarreará "medidas disciplinarias".

Con el nuevo gobierno ultraderechista y sionista religioso de Benjamín Netanyahu, y a la sombra de la ofensiva bélica que ha arrasado Gaza, los ataques de colonos en Cisjordania ocupada -quema de mezquitas, disparos, robo de ganado- se han incrementado exponencialmente, en muchas ocasiones bajo el amparo y la protección de las fuerzas armadas.

Desde el 7 de octubre de 2023, los ataques militares y la violencia de los colonos han provocado el desplazamiento forzoso de 64 comunidades palestinas, donde vivían más de 4.300 personas, según datos de la ONG B'Tselem que habla de una "escala sin precedentes", mientras que otros 454 palestinos han sido obligados a abandonar sus hogares en 15 comunidades parcialmente desplazadas.