Mongolia, con el 82 % de su suelo degradado, se prepara para acoger COP de desertificación

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Pekín, 16 ago (EFE).- Mongolia, con casi un 82 % de su territorio ya degradado, acogerá desde mañana hasta el 28 de agosto en Ulán Bator la COP17 de la Convención de la ONU de Lucha contra la Desertificación (CNULD), una cita que buscará cerrar el acuerdo vinculante sobre sequía que quedó sin resolver en la anterior cumbre de Riad (Arabia Saudí).

Con más de tres cuartos de sus 1,56 millones de kilómetros cuadrados afectados severamente por este fenómeno, el país se convierte así en sede simbólica de una cita en la que reunirá a delegados de 197 países para poner el foco en los impactos sobre los modos de vida y seguridad alimentaria de la degradación de la tierra y la sequía.

El evento reunirá a líderes de Gobierno, ministros, científicos, pastores y representantes de pueblos indígenas, en la primera COP de este organismo que tiene lugar en un país de Asia Central u Oriental.

Mientras que la primera semana del evento se centrará en negociaciones técnicas, la segunda semana, de mayor peso, acogerá el segmento de alto nivel, con varios diálogos ministeriales y cuatro jornadas temáticas — financiación; agua; tierra y personas; y sistemas alimentarios y salud del suelo — con diversos eventos y paneles.

La cumbre sigue a la celebrada en diciembre de 2024 en Arabia Saudí, donde quedo pendiente la aprobación de un marco vinculante para hacer frente a la sequía a nivel global.

La disputa, en la que varios países africanos reclamaban un marco de obligado cumplimiento frente a la resistencia de naciones como Estados Unidos, quedó formalmente aplazada para resolverse en la cita de Mongolia, lo que convierte su negociación en uno de los principales pulsos pendientes de la COP17.

Pese a ese revés, sí se lograron avances significativos, como el lanzamiento de la Alianza Mundial de Riad para la Resiliencia ante la Sequía, que movilizó 12.000 millones de dólares para hacer frente a este fenómeno, especialmente en los países más vulnerables.

El entonces secretario ejecutivo de la CNULD, Ibrahim Thiaw, enmarcó la cita en declaraciones de febrero de 2025, cuando se firmó el acuerdo de sede, como continuación del impulso de la COP16 para "mejorar los compromisos mundiales, reforzar los mecanismos financieros y fomentar las alianzas intersectoriales".

La CNULD ha recalcado la importancia de celebrar la cumbre en Mongolia, un país que sufre con especial severidad la degradación de la tierra, y que vinculará los debates con las presiones reales que ya afectan a las zonas áridas, pastizales y medios de vida rurales.

Este jueves, el Ministerio de Medio Ambiente mongol elevó al 81,9 % la cifra de territorio afectado por la desertificación, un fenómeno que la ONU atribuye en su caso a la combinación de cambio climático —que ha hecho aumentar la temperatura media en el país 2,5 grados desde 1941— y el sobrepastoreo de un censo ganadero que ronda las 60 millones de cabezas.

En un taller preparatorio llevado a cabo a pocas semanas de la cumbre, el ministro de Medio Ambiente mongol, Tsend Sandag-Ochir, subrayó la intención del país de "ir más allá de lo logístico" y liderar el proceso de negociación de forma "justa y transparente".

En este impulso, el país planea presentar formalmente tres iniciativas sobre pastizales, gestión de tierra y agua y soluciones basadas en la naturaleza, con las que busca marcar la agenda de la cumbre y consolidarse como referente regional en la lucha contra la desertificación.

El país también ha implicado a los jóvenes con el foro 'Youth4Land' o al sector privado, a través del Consejo Empresarial de Mongolia, en la iniciativa 'Business4Land' de la UNCCD, orientada a acelerar la gestión sostenible de la tierra.