“Le hemos pedido al Gobierno americano que analice cada caso porque son personas que tienen tres y cuatro décadas de estar en Estados Unidos”, subrayó Asfura en una rueda de prensa en Puerto Cortés, en el Caribe hondureño.
Sus declaraciones se producen días después de que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) confirmara la cancelación del TPS para una docena de países, entre ellos Honduras, advirtiendo el inicio de procesos de deportación para quienes no abandonen el país voluntariamente.
"La terminación del Estatus de Protección Temporal es ahora efectiva para los siguientes países. Para aquellos con TPS terminado: salga ahora o sea deportado", señaló el organismo federal en un mensaje en redes sociales.
Honduras recibió el TPS por primera vez en enero de 1999, tras el paso del huracán Mitch, que devastó Centroamérica a finales de 1998 y dejó miles de muertos y una enorme destrucción en el país.
El programa permite a ciudadanos de países afectados por conflictos armados, desastres naturales u otras circunstancias extraordinarias permanecer y trabajar legalmente en Estados Unidos durante un periodo determinado.
Asfura destacó que los hondureños beneficiarios del TPS han construido buena parte de su vida en Estados Unidos y defendió que se tenga en cuenta su arraigo antes de proceder con su eventual retorno.
“Son gente de bien que tienen tres y cuatro décadas de vivir en Estados Unidos, que trabajan, que tienen inversiones. Ciudadanos ejemplares que trabajan y se han adaptado y han respetado las leyes americanas”, enfatizó.
Aunque el mandatario reconoció que la decisión final corresponde a la política migratoria y a los tribunales de Estados Unidos, reiteró que las “malas relaciones” bilaterales de los últimos cuatro años influyeron negativamente en la situación del TPS para más de 55.000 hondureños.
Ante un eventual retorno de los beneficiarios, Asfura, quien asumió el cargo el pasado 27 de enero, aseguró que Honduras debe prepararse para recibirlos y aprovechar su experiencia, conocimientos e inversiones.
“Tenemos que prepararnos, tenemos que acogerlos aquí, si así fuera el caso, al final, para abrirle las puertas”, manifestó.
El mandatario planteó identificar a los hondureños que regresarían, el tiempo que permanecieron en Estados Unidos y las inversiones que desarrollaron allí, con el fin de facilitar su incorporación a la economía hondureña.
A su juicio, un eventual retorno de personas con décadas de experiencia podría convertirse en una oportunidad para atraer capital y conocimientos, al tiempo que insistió en la importancia de impulsar la inversión extranjera y preservar la nacional.
