La Guardia Costera canadiense informó que el buque, que llegó al Polo Norte el domingo, está recopilando datos geocientíficos e hidrográficos para delimitar la plataforma continental de Canadá conforme a la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
La misión se produce mientras el calentamiento del Ártico, que avanza casi cuatro veces más rápido que la media mundial, reduce la extensión del hielo marino y facilita la navegación, la explotación de recursos y el turismo.
El tráfico marítimo en el Ártico canadiense se ha más que triplicado en las últimas tres décadas según datos del Gobierno canadiense.
El deshielo aumenta además el valor estratégico del Paso del Noroeste, cuyas aguas Canadá considera interiores pero cuyo estatus jurídico es cuestionado, entre otros, por Estados Unidos.
Ottawa ha situado la defensa de su soberanía sobre esa ruta entre los pilares de su Política Exterior para el Ártico.
El Gobierno canadiense ha acelerado en los últimos dos años las inversiones militares y civiles en el norte ante el aumento de la actividad rusa y el creciente interés estratégico de China.
Ottawa ha creado además un fondo de 1.000 millones de dólares canadienses (720 millones de dólares estadounidenses o 620 millones de euros) para infraestructuras de transporte árticas de doble uso, civil y militar, y ha anunciado, en un programa separado de 816 millones, cuatro radares marítimos de largo alcance y un centro permanente de vigilancia en Iqaluit.
Canadá está construyendo además dos rompehielos polares, adjudicados por un total de 6.400 millones de dólares canadienses, cuya entrega está prevista para 2030 y 2032.
