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La variabilidad climática atlántica puede predecir brotes de leishmaniasis en África

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Barcelona, 19 ago (EFE).- La variabilidad del clima en el océano Atlántico puede ayudar a anticipar con hasta un año de antelación los brotes de leishmaniasis cutánea en el norte de África, según un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y el Institut Pasteur de Túnez, Marruecos y Francia.

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Publicado en la revista Science Advances, el trabajo identifica cómo determinados patrones climáticos que afectan a la lluvia en la región influyen, a distintas escalas temporales, en la transmisión de esta enfermedad y permiten desarrollar un sistema de predicción estacional.

La leishmaniasis cutánea es una enfermedad parasitaria transmitida por la picadura de flebótomos, unos pequeños insectos conocidos popularmente como "moscas de la arena", que provocan lesiones y úlceras.

A diferencia de las regiones tropicales, donde fenómenos como El Niño facilitan las predicciones a largo plazo, las zonas templadas presentaban una atmósfera menos predecible para anticipar enfermedades transmitidas por vectores o insectos.

Para superar esta limitación, el estudio ha incorporado dos grandes patrones climáticos: la Oscilación del Atlántico Norte (NAO) y la Variabilidad Multidecadal del Atlántico (AMV), cuya interacción modula los vientos, la humedad y las precipitaciones de invierno en el norte de África.

Las lluvias condicionan directamente el crecimiento de la vegetación desértica en Túnez y Marruecos y, en consecuencia, la expansión de las poblaciones de roedores que actúan como reservorios del parásito de la leishmaniasis.

A partir de estos indicadores, el equipo investigador desarrolló un modelo dinámico que reproduce la transmisión entre humanos, flebótomos y roedores, logrando predecir la aparición de brotes de Leishmania major y Leishmania tropica con hasta 12 meses de margen.

El primer autor del estudio e investigador de ISGlobal, Adrià San-José, destaca que el desierto actúa como un "filtro natural" que deja al descubierto la señal climática del Atlántico, permitiendo transferir esa predictibilidad a una enfermedad infecciosa.

Por su parte, el investigador ICREA en ISGlobal y autor del trabajo Xavier Rodó califica la investigación de "pionera", al abrir la puerta al diseño de sistemas de alerta temprana en regiones no tropicales.

Según los autores, disponer de un margen de hasta un año permitirá a los sistemas de salud pública activar con antelación medidas preventivas como el control de insectos, la gestión de reservorios animales o la preparación de recursos sanitarios ante eventuales epidemias.

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