'Welcome to America' anuncian los guías turísticos al entrar al edificio, con 205 años de historia, que fue un regalo del sultán Moulay Souleiman de Marruecos, primer país que reconoció la independencia estadounidense en 1777.
En sus inicios, fue la primera misión diplomática americana en el mundo y albergó a diplomáticos, espías y a los Cuerpos de Paz hasta convertirse en un museo abierto al público.
La legación americana "es un símbolo de amistad" entre ambos países, declaró Yhtimad Bouziane, directora adjunta del establecimiento, en una entrevista a EFE.
Durante la Segunda Guerra Mundial acogió en sus instalaciones a la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), el servicio de inteligencia estadounidense que precedió a la actual Agencia Central de Inteligencia (CIA).
La OSS utilizó una habitación escondida como estación de escucha durante la contienda mundial, incluida la Operación 'Torch'. "Estaban aquí preparando el desembarque en el norte de África", afirma Bouziane.
Tras la independencia del país magrebí en 1956, la misión diplomática se trasladó a Rabat y la legación se transformó en una escuela de lengua árabe para los diplomáticos y, posteriormente, en un centro de entrenamiento para los Cuerpos de Paz.
"Ahora es un museo, un centro cultural. Tenemos una biblioteca de investigación, una colección de 10.000 libros sobre Marruecos y el Norte de África y una colección de mapas muy interesantes", explica la directora adjunta.
Esta transformación tuvo lugar en 1976, cuando intelectuales marroquíes y estadounidenses se reunieron para convertir el espacio en un centro cultural administrado por una organización sin ánimo de lucro conocida como el Instituto de la Legación Americana de Tánger para Estudios Marroquíes (TALIM).
Hoy en día, TALIM organiza "conferencias, seminarios y un programa para las mujeres de la medina que vienen aquí a aprender francés, árabe, inglés e incluso a cocinar", apunta Bouziane.
El inglés es crucial, pero en la legación "hablamos todos los idiomas" porque "lo importante es la cultura, no importa que sea en árabe, en español, en francés o en amazigh (bereber)", continúa la directora.
Además, como explica Bouzaine, no se trata de un espacio "fijo" y estático, sino de un museo vivo que trabaja mano a mano con la comunidad y la ciudad de Tánger.
Más allá de su pasado de espionaje y de su labor cultural actual, la historia del edificio custodia hallazgos recientes en los que España es protagonista.
Gracias al descubrimiento de dos telegramas del cónsul español de la época, se supo que el sultán Mohammed V visitó en secreto la Legación justo después de pronunciar su histórico discurso de 1947 en el Zoco Grande de Tánger en el que reclamó la independencia de Marruecos que se alcanzaría nueve años después.
"Esto no lo sabíamos, pero gracias a esos dos telegramas lo sabemos ahora", apunta la directora.
Por sus salones han pasado reyes, secretarios de Estado estadounidenses o figuras políticas como el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, aunque actualmente se llena de turistas y gente local.
Para Bouziane, este dinamismo consolida una relación bilateral que se selló en 1786 con el tratado de amistad ininterrumpida más antiguo de la historia estadounidense. "Hoy, esa relación entre Estados Unidos y Marruecos está más consolidada que nunca", concluye.
