En la base Miguel de Cervantes, Robles enfatizó la "gran" preparación de los militares desplegados bajo bandera de Naciones Unidas, con un objetivo claro: velar por la estabilidad con patrullas y actividades de vigilancia, especialmente en la Línea Azul, divisoria entre el Líbano e Israel.
También la coordinación directa con las Fuerzas Armadas Libanesas y asegurar el cumplimiento de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad.
Aprobada en 2006 tras la guerra entre Israel y el grupo chií libanés Hizbulá, la resolución establece, entre otras cuestiones, el cese de las hostilidades y el respeto de la soberanía e integridad territorial del Líbano.
Robles se encuentra de viaje en el Líbano para visitar la base, situada cerca de Majaryún, que alberga el cuartel general del sector Este de Finul (Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano), encabezado por España.
Allí se encuentran el grueso del contingente español, de unos 700 españoles, y soldados indios, nepalíes, serbios y de otras nacionalidades.
La ministra española recordó "momentos complicados" como los del pasado mes de junio, cuando un militar serbio falleció por la explosión de una granada, un ataque en el que también resultaron heridos otros militares que fueron atendidos, en primer término, en el hospital de campaña de la base por los militares españoles.
"Gracias a su trabajo, España contribuye a la paz en el mundo y a poder ayudar a la población civil que siempre sufre, muy de cerca e injustamente, las consecuencias de una situación de conflicto", incidió Robles.
El Ejercito israelí mantiene una campaña contra Hizbulá en el sur del Líbano desde hace varios meses, con una media de 137 proyectiles registrados diariamente por Finul entre el 5 y el 16 de agosto, según informó el lunes pasado la misión de la ONU.
El actual contingente desplegado en Líbano será el último relevo en la misión de Finul, cuyo mandato finaliza el 31 de diciembre.
