En una rueda de prensa desde el Palacio del Pueblo (Qasr al Shaab, en árabe), sede de la Presidencia siria, afirmó igualmente la disolución de la administración autónoma civil que gobernaba en las regiones de mayoría kurda en el noreste de Siria, que también será integrada a partir de ahora en el nuevo Estado sirio.
"Hoy anunciamos el fin de la misión de las Fuerzas de Siria Democrática y, con plena responsabilidad, anunciamos su disolución como fuerza militar", dijo Abdi en la rueda de prensa, transmitida por los medios oficiales del país.
"Hoy nos ponemos de pie y comenzamos a abrir una nueva página, cuyo título es paz, estabilidad y construcción de la nación", afirmó el líder kurdo, tras destacar que su deseo es "que este día sea el comienzo de una verdadera transición de los campos de batalla a los campos de la construcción".
Abdi, quien habló en kurdo y en árabe, subrayó que el objetivo de su decisión es construir "una nueva Siria, una Siria para todo su pueblo: kurdos, árabes, turcomanos y asirios".
"Queremos una Siria unida que proteja el futuro de sus hijos y les asegure una vida digna", recalcó.
La disolución incluirá la Administración Autónoma, la institución civil kurda, así como "todas las formaciones militares y civiles afiliadas a ella", dijo señalando que "todas ellas serán integradas plenamente en las instituciones" estatales.
Su anuncio, que llega en cumplimiento de un acuerdo alcanzado con el presidente sirio, Ahmed al Sharaa, en enero, representa un paso importante en los esfuerzos de Damasco por someter el noreste de Siria al control del Gobierno central, tras años de autonomía de facto liderada por los kurdos.
Las FDS se formaron en 2015 y se convirtieron en la principal fuerza respaldada por Estados Unidos que combatió durante años el Estado Islámico (EI) en Siria.
Desde su formación capturó amplias zonas del noreste del país, incluidas importantes regiones ricas en petróleo, y estableció una administración civil en el territorio bajo su control.
Tras la caída de Bachar al Asad en diciembre de 2024, Damasco y la administración kurda iniciaron negociaciones sobre el futuro del noreste de Siria con el fin de unificar el territorio del país, tras meses de enfrentamientos armados con las fuerzas de la nueva Siria.
En marzo de 2025, Abdi y Al Sharaa firmaron un acuerdo que contemplaba la integración de las FDS y las instituciones civiles del noreste de Siria en el Estado sirio, un pacto que reconoce a la comunidad kurda como parte integral de Siria y protege sus derechos culturales y lingüísticos.
No obstante, la puesta en vigor de este pacto se retrasó en varias ocasiones debido a desacuerdos sobre varios puntos, hasta que a finales de enero pasado las partes alcanzaron finalmente un acuerdo sólido, mediado por Washington, para integrar en las estructuras estatales las regiones hasta entonces administradas por los kurdosirios en el noreste del país.
Las FDS han sido un socio clave en la campaña de EE.UU. contra el EI en el este de Siria, si bien Turquía, vecino norte de Irak, consideraba esa formación como terrorista debido a sus vínculos con el también disuelto kurdo turco Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).
