"Las preocupaciones fundamentales no han cambiado, pero los riesgos se han intensificado. Ahora estamos peligrosamente cerca de cruzar una línea moral: que las máquinas seleccionen de manera autónoma a seres humanos como objetivos", advirtieron ambos dirigentes en un comunicado conjunto.
Según dijeron, hace tres años alertaron del problema e instaron a los Estados miembros a establecer "prohibiciones y restricciones específicas" sobre estos sistemas de armas.
"El desarrollo de la tecnología armamentística ha avanzado a una velocidad récord, ejerciendo una presión cada vez mayor sobre los marcos jurídicos", apuntaron.
En el texto agregaron que las tecnologías avanzadas empleadas en el campo de batalla "aumentan el riesgo de causar daños a civiles y a infraestructuras civiles, y agravan el sufrimiento de la población civil en los conflictos armados".
Guterres y Spoljaric señalaron, igualmente, de que las armas autónomas "ya no forman parte de un futuro lejano", lo que, a su juicio, supone una preocupación importante al perder control humano sobre las acciones relacionadas con el uso de la fuerza.
Ambas organizaciones subrayaron que este debe ser un año clave para avanzar en esta materia, al recoger las discusiones celebradas en los últimos meses en el marco de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales y en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La ONU no busca frenar el desarrollo en sí, si no decidir hasta dónde puede llegar la autonomía de una máquina cuando está en juego la vida de una persona, aclara el documento.
"La innovación debe estar al servicio de la humanidad, no ponerla en peligro", defendieron en el comunicado.
