Bucquet, que compareció ante la prensa junto al alcalde de Pomas, Hervé Giné, detalló que una veintena de personas tuvieron que ser hospitalizadas, de las 39 que resultaron heridas por el paso del tornado, y que aunque inicialmente había dos que estaban en situación de extrema gravedad, esta tarde "ninguna inspira inquietud".
"No tenemos noticia de que nadie haya desaparecido", insistió el delegado del Gobierno, en referencia a los rumores que corrieron desde la noche del lunes de que había dos personas sin localizar.
Sobre la destrucción material, explicó que de las alrededor de 500 viviendas que hay en esta localidad ubicada a una decena de kilómetros al sur de la ciudad de Carcasona, 300 resultaron afectadas y de ellas hay un centenar sobre las que se plantean dudas sobre "si serán habitables".
También se está evaluando la situación de las otras 200 para determinar si corren algún peligro de derrumbarse.
Uno de los trabajos más urgentes que se han empezado es cubrir los edificios de los que volaron muchas tejas para evitar que sufran por precipitaciones que pudieran llegar.
El delegado del Gobierno hizo hincapié en que han llegado al pueblo refuerzos de la Gendarmería para evitar robos: "No vamos a dejar que nadie venga a aprovecharse de la desgracia de la gente".
En cuanto al comienzo del curso escolar, que está programado para la semana próxima, los niños de Pomas no podrán hacerlo en la escuela del pueblo, que ha quedado muy dañada por el tornado, pero lo harán en las localidades de los alrededores.
El alcalde indicó que ahora lo que necesitan son medios humanos y que la primera preocupación de los habitantes es su realojamiento, todavía no la reconstrucción de lo destruido.
"Necesitamos solidaridad y más solidaridad. Ya vendrá el tiempo de la reconstrucción", repitió Giné.
