Esta línea de crédito es una forma de financiamiento de acceso en periodos de amenazas externas, como crisis económicas o financieras, pero no implica necesariamente un crédito inmediato entre el Banco Central de Chile y el FMI.
El Directorio Ejecutivo del Fondo aprobó este miércoles una línea de crédito que equivale al 500 % de la cuota de Chile al FMI.
"El crecimiento económico de Chile se ha moderado, con una desaceleración temporal de la actividad minera parcialmente compensada por el aumento de los precios del cobre. La guerra en Oriente Medio ha afectado aún más la actividad debido al incremento de los precios del petróleo", explicó en un comunicado el subdirector gerente y presidente interino del FMI, Kenji Okamura.
Este es el cuarto acuerdo de la LCF para Chile desde 2020, cuando se declaró la pandemia de covid-19, con una reducción gradual del acceso, y que se renovaron cada dos años hasta la fecha.
"La economía chilena sigue expuesta a elevados riesgos externos, con perspectivas sujetas a la persistencia de las hostilidades en Oriente Medio, las continuas tensiones comerciales, la desaceleración del crecimiento en socios comerciales clave o correcciones relacionadas con una reconsideración de las ganancias de productividad impulsadas por la inteligencia artificial", añadió Okamura.
El Banco Central de Chile aseguró que la cifra del actual acuerdo "se considera adecuada como seguro ante posibles riesgos externos en un entorno global aún complejo".
La LCF permite a los países beneficiarios utilizar la línea de crédito en cualquier momento y en cualquier cuantía, y está concebida para hacer frente de manera flexible a necesidades de balanza de pagos reales y potenciales.
El FMI consideró que Chile se encuentra en una senda fiscal prudente para garantizar la sostenibilidad de la deuda y lograr que la inflación alcance la meta, además de adoptar medidas para impulsar el crecimiento potencial.
