Al finalizar sus seis años como presidente de la ICC México, Claus von Wobeser planteó tres reflexiones sobre el futuro del comercio exterior mexicano ante la reorganización de las cadenas globales de suministro y la profundización de la integración productiva regional.
La primera apunta directamente al T-MEC, cuya revisión, sostuvo, debe entenderse dentro de una nueva etapa en la que el comercio está cada vez más relacionado con seguridad económica, geopolítica, energía, tecnología y política industrial.
"El desafío no consiste solamente en preservar un tratado comercial. Consiste en preservar la certidumbre de una integración económica que Norteamérica ha construido durante más de tres décadas”, afirmó, al tiempo que esperó que sea una revisión prolongada.
El dirigente afirmó que hay que aprovechar “la oportunidad económica de una generación” para generar mayor valor agregado, innovación, mejores empleos y desarrollo, afirmó Von Wobeser.
Por ello, consideró que México debe dejar de verse únicamente como un país que comercia con Estados Unidos y asumirse como “protagonista de la construcción de la siguiente etapa económica de Norteamérica”.
Reflexionó sobre la relocalización de empresas o ‘nearshoring’, que, advirtió, no puede evaluarse únicamente por el volumen de nuevas inversiones o plantas que lleguen al país, "sino por cuánto valor permanece en México”, señaló.
Von Wobeser planteó que el país debe evaluar cuánto contenido nacional incorpora a sus exportaciones, cuántas empresas mexicanas participan como proveedoras, cuánto conocimiento y tecnología generan las inversiones y qué calidad tienen los empleos creados.
“Debemos preguntarnos cuánto valor mexicano incorporamos a lo que exportamos”, enfatizó.
Su última reflexión apuntó hacia las condiciones internas necesarias para aprovechar esa coyuntura, como certeza jurídica, energía suficiente y competitiva, infraestructura y logística, seguridad, disponibilidad de agua, conectividad, innovación y talento.
“La geografía puede acercarnos al mercado más importante del mundo. Nuestras decisiones determinarán cuánto podemos aprovechar esa cercanía”, sostuvo.
Von Wobeser recordó que México cuenta con ubicación geográfica, tratados comerciales, capacidad industrial, experiencia exportadora, talento y más de tres décadas de integración productiva con Estados Unidos.
“México no necesita esperar a que el futuro del comercio mundial se defina para encontrar su lugar en él. Tiene hoy las condiciones para contribuir a definirlo”, concluyó.
