En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, que se conmemora este 30 de agosto, hacemos un recuento de las canciones que durante décadas se han convertido en tributos para víctimas de este crimen de lesa humanidad.
Bajo la censura de la dictadura militar Argentina, Charly García lanzó 'Clics modernos' (1983), el legendario álbum de rock que, con sonidos innovadores para su época, así como metáforas y eufemismos construyó la banda sonora de los últimos meses del régimen de Jorge Rafael Videla, que terminó en diciembre de 1983 y que acompañó la esperanza y optimismo que caracterizó el inicio de la democracia.
Junto a 'Nos siguen pegando abajo' y 'Ojos de videotape', 'Dinosaurios' es una de las canciones más emblemáticas del disco.
"Los cantores del radio pueden desaparecer. Los que están en los diarios pueden desaparecer. La persona que amas puede desaparecer (...) Los amigos del barrio pueden desaparecer, pero los dinosaurios van a desaparecer", dice el cantante argentino, refiriéndose indirectamente a las fuerzas militares y del régimen.
La Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas en Argentina pudo registrar con nombre y apellido a 8.960 personas desaparecidas entre 1976 y 1983. Investigaciones académicas estiman que la cifra asciende a 30.000.
Ese mismo año, Víctor Heredia cantó a su hermana Elena, desaparecida por la dictadura, en 'Todavía cantamos': "Que nos digan adónde / Han escondido las flores / Que aromaron las calles / Persiguiendo un destino / ¿Dónde, dónde se han ido?".
Unos años después, en 1998, en 'Vuelos' la banda Bersuit Vergarabat recordaba los "vuelos de la muerte" de la dictadura, con los que centenares de detenidos fueron arrojados, vivos, al mar.
"Un, dos, tres, cuéntalos bien. Y si sigues, tal vez llegues a cuarenta y tres".
Café Tacvba presentó '1-2-3' en 2017, canción que contrasta por la alegría de un ritmo que te invita a bailar, con una letra que refleja el miedo y el dolor de perder a un ser querido y reivindica la lucha para devolver con vida a los 43 estudiantes desaparecidos de Guerrero.
El caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala el 26 de septiembre de 2014 es uno de los más mediáticos, no solo por la atrocidad del crimen, sino por la participación de las fuerzas del estado y autoridades del estado de todos los niveles.
De acuerdo al Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, en el país hay más de 130.000 personas desaparecidas, de las cuales 91% fueron vistas por última vez entre 2000 y 2026.
"Sigo cruzando ríos, andando selvas, amando el sol. Cada día sigo sacando espinas de lo profundo del corazón. En la noche sigo encendiendo sueños para limpiar con el humo sagrado cada recuerdo"
Así inicia 'Hasta la raíz" (2015) de Natalia Lafourcade, tema que ha sido adoptado por los colectivos de Madres Buscadoras que incansablemente recorren el territorio mexicano para encontrar restos humanos de sus familiares ante la ineficacia del Estado. Estos colectivos representan el 90 % de las labores de rastreo en el país.
'Desapariciones' (1984) del panameño Rubén Blades es, sin lugar a dudas, la crónica musical para conmemorar a las víctimas y sus familiares. Un tema que más de 40 años después, desafortunadamente, sigue vigente y ha sido retomado por artistas como Los Fabulosos Cadillacs (1992) y Maná (1999).
El poeta de la salsa transformó su arte en una herramienta para resistir la adversidad, convirtiéndolo en baile y memoria. Y ha servido como referente para otros artistas de la región que han puesto palabras y música a lo indecible.
Es el caso de 'Canción sin miedo' (2020), de Vivir Quintana, para las víctimas de feminicidios; 'Si me matan' (2022), de Silvana Estrada, y 'Canción Desaparecida' (2023), de Juanes y Mabiland.
De esta forma, los artistas latinoamericanos de las últimas décadas han buscado responder, a través de la música, la pregunta que Rubén Blades formuló en su canción: "¿Y cuándo vuelve el desaparecido? Cada vez que los trae el pensamiento".
