"Es uno de los medios de perjudicar la zona euro y, en el fondo, de cuestionar nuestro sistema monetario europeo", señaló Lecornu en una entrevista al canal BFMTV cuando se le preguntó por la propuesta actualizada por Mélenchon de anular la deuda francesa en manos del Banco Central Europeo, que es alrededor de un tercio del total, equivalente a unos 600.000 millones de euros.
Reprochó al 'número uno' de La Francia Insumisa (LFI), al que las encuestas colocan como el segundo candidato con más intención de voto solo por detrás de la ultraderechista Marine Le Pen, de pretender sin asumirlo que Francia salga del euro o "en todo caso crear un agujero en la cáscara del sistema monetario europeo".
A su juicio, detrás de eso hay un proyecto político "disimulado" y "demagógico" puesto que "todo su programa se sustenta en lo contrario de la realidad" y para financiaro ha sacado "algo irreal que corresponde a suprimir la deuda".
La idea de anular la deuda francesa que tiene el BCE es una idea de Mélenchon desde hace años, pero ahora la ha actualizado de cara a su candidatura para las presidenciales de la próxima primavera y el jueves precisó que si llegara al Elíseo la iría a discutir con los otros países europeos y se mostró convencido de que tendría aliados, en particular en otros países "latinos".
Su idea es que esa anulación sería indolora, permitiría a Francia descargarse de una buena parte de la presión financiera a la que está sometida por sus abultados números rojos y además permitiría que bajaran los tipos de interés.
Lecornu, que por su parte repitió que no tiene ambiciones de ser candidato a las presidenciales, descalificó esa propuesta como "perniciosa" porque además de entrañar una responsabilidad "moral" entrañaría también otra "patriótica", ya que pondría en peligro la financiación de la deuda francesa.
Porque hizo hincapié en que "si hay algo que todavía funciona es que Francia es todavía creíble en sus emisiones" de títulos de deuda y a su parecer la anulación de la deuda generaría dudas sobre su capacidad para seguir honrando sus obligaciones para el reembolso.
"No devolver la deuda es un robo", se indignó el primer ministro, que tiene en las próximas semanas el reto de presentar un proyecto de presupuestos para 2027 y, sobre todo, de conseguir que lo adopte un Parlamento muy fragmentado y que probablemente estará poco dispuesto a compromisos con la vista puesta en las presidenciales.
La deuda pública francesa, que en el primer trimestre de este año subió al 117,5 % del producto interior bruto (PIB), aparece como uno de los principales temas de la campaña, teniendo en cuenta la incapacidad en los últimos años para controlar el déficit, que el mismo Gobierno ha reconocido que tiene dudas de cumplir su objetivo de dejarlo en el 5 % del PIB este año.
