"No puedo responder por razones de Estado y por la forma como interactuamos con Estados Unidos", respondió Lecornu al ser preguntado por esa cuestión en una entrevista al canal LCI.
"Los asuntos del Estado necesitan una cierta discreción", justificó el jefe del Gobierno conservador, que insistió en que "el secreto existe".
Lecornu, que antes de ocupar su puesto actual desde septiembre del pasado año había sido ministro de Defensa durante más de tres años, explicó que el Gobierno siempre está al corriente y es informado de los aviones militares que pretenden utilizar su espacio aéreo.
Tras los primeros ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán a partir del 28 de febrero, Francia reconoció que aparatos estadounidenses de "apoyo" habían hecho escala su base de Istres camino del terreno de operaciones bélicas, pero puntualizó que había recibido garantías de Washigton de que sus misiones eran únicamente de defensa de sus socios en la región.
Cuestionado sobre los reproches del presidente estadounidense, Donald Trump, de que Francia no es un acusado fiable, por la posición que adoptó desde el comienzo en esa contienda, el primer ministro indicó que "no se puede descubrir ahora que Francia es un aliado libre. Aliado pero no alineado.
También sobre Estados Unidos, afirmó que está "íntimamente convencido" de que el giro que ha dado para centrar su atención en Asia, y sobre todo en la rivalidad con China, y desentenderse en parte de Europa "es irreversible".
A ese respecto, recordó que a lo largo de la historia, Estados Unidos ha alternado periodos de aislacionismo con otros de mayor implicación en los asuntos internacionales.
Sobre las advertencias de Rusia de que Reino Unido y Francia juegan con fuego al entregar misiles de largo alcance a Ucrania, y que eso se puede volver en su contra, Lecornu se esforzó en quitarles importancia: "Siempre han dicho eso".
Para ilustrarlo, aludió al hecho de que esas mismas amenazas Moscú ya las había lanzado cuando Francia entregó los primeros misiles Scalp a Ucrania: "La retórica de la amenaza no se ha movido".
A partir de ahí, se negó a ir lejos para no "entrar en una escalada verbal" e insistió en que "los parámetros de nuestro apoyo a Ucrania son conocidos", en que "Ucrania no nos ha pedido entrar en guerra" y en que "no estamos en guerra con Rusia".
