Putin recibe a Lukashenko, su principal aliado, tras visitas del Vaticano y la CIA a Rusia

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Moscú, 29 ago (EFE).- El presidente ruso, Vladímir Putin, recibió hoy en su residencia de Novo-Ogariovo a su principal aliado, el mandatario bielorruso Alexandr Lukashenko, quien se encuentra en Rusia en visita no oficial, poco después de las visitas del jefe de la diplomacia del Vaticano, Paul Richard Gallagher, y del director de la CIA, John Ratcliffe.

"El hecho de que nos reunamos aquí no es enteramente culpa nuestra. La dinámica de las relaciones internacionales es tal que nos obliga a debatir los retos a los que nos enfrentamos", declaró el líder bielorruso durante el encuentro.

Lukashenko aseguró que Moscú y Minsk superarán "todas las dificultades juntos, mediante la cooperación".

A su vez, Putin recalcó que la principal área de cooperación entre ambos países, la comercial y económica, "se está desarrollando con éxito".

Sostuvo que a pesar de todos los intentos externos por influir en las economías rusa y bielorrusa mediante sanciones, "nuestras estadísticas muestran una facturación de casi 52.000 millones de dólares el año pasado".

"Este es un buen indicador. Y este año, en el primer semestre, hemos crecido otro 12,5%", aseveró.

Putin señaló que la inversión directa de Rusia en el país vecino asciende a 4.500 millones de dólares, y unas 2.500 empresas con participación rusa operan en Bielorrusia.

En particular, destacó que Moscú y Minsk no solo cooperan en las ramas tradicionales, sino también en las de altas tecnologías, hecho que calificó de "especialmente importante".

El mandatario bielorruso, que se encuentra en Rusia desde el pasado jueves, se reunió la víspera con el primer ministro, Mijaíl Mishustin, y otros miembros del Gabinete de ministros rusos.

El viaje de Lukashenko, que ha apoyado al Kremlin en su campaña bélica contra Ucrania, se produce tras la reciente visita del enviado de la Santa Sede abordó el conflicto entre Moscú y Kiev.

Gallagher no se anduvo con rodeos durante la rueda de prensa celebrada tras su reunión con el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, y sentenció: "Hablemos claro. Esta guerra tiene que terminar".

Por su parte, Ratcliffe, de total confianza del presidente de EE.UU., Donald Trump, mantuvo en secreto los objetivos de su visita, despertando a su paso una avalancha de especulaciones.

La prensa estadounidense especuló con que abría advertido a Putin contra un posible ataque contra la OTAN.

Más aún cuando The Washington Post aseguró que el líder ruso está convencido de que el fiasco de la operación militar en Irán ha debilitado a Estados Unidos, a lo que hay que sumar que el proceso de paz en Ucrania está "totalmente estancado", según el Kremlin, lo que allana el camino para una escalada rusa.

Tanto el Kremlin como la Casa Blanca se pusieron de acuerdo en quitar hierro a la visita. Putin no recibió a Ratcliffe, cuyo encuentro con el jefe del Servicio de Espionaje Exterior, Serguéi Narishkin, no tuvo nada de "inusual", según las palabras de este último, quien admitió, eso sí, haber tratado asuntos "delicados".