La cifra supera en un 13 % al anterior récord registrado en los mismos meses de 2024, cuando se atribuyeron al estrés térmico un total de 570 fallecimientos en este país de 9 millones de habitantes.
Los datos recabados por la Agencia para la Salud y la Seguridad Alimentaria (AGES) revelan que los picos letales históricos coinciden con jornadas de temperaturas inusualmente elevadas en todo el territorio austriaco.
Las estimaciones de la AGES provienen de un modelo científico estadístico que cruza datos meteorológicos con registros de mortalidad.
Mediante este cálculo, los expertos determinaron que en junio se produjeron 395 decesos asociados a las altas temperaturas, mientras que en julio se sumaron otras 251 víctimas.
En lo que va del verano de 2026, Austria ha atravesado prolongadas olas de calor extremo, con los termómetros subiendo a niveles inéditos, hasta superar los 41 grados en el este del país.
El país sufre además la sequía más grave desde que comenzaron los registros pluviométricos en 1850.
El Ministerio de Salud alertó sobre los graves efectos del calor, especialmente en la población vulnerable.
Asimismo, advirtió de que el incremento sostenido de las temperaturas representa un desafío creciente para la capacidad operativa del sistema sanitario austriaco, donde se ha desatado una polémica por la falta de aire acondicionado en la mayoría de los hospitales y residencias de ancianos, así como por las trabas burocráticas que obstaculizan su instalación en edificios de viviendas.
