De acuerdo con la normativa legal, el capital principal surge de la suma del capital integrado, los adelantos irrevocables a cuenta de integración y la reserva legal, menos las participaciones en entidades filiales. Por su parte, el capital complementario contempla revalúos, reservas facultativas, genéricas y subordinadas, además de resultados acumulados, descontando cargos diferidos y déficit de previsiones.
Sobre el descuento de filiales, el artículo 19 de la misma ley aclara el criterio al señalar que la participación accionaria de un banco en una filial no debe ser inferior al 51% de su capital integrado. Por ende, para liquidar el cálculo de solvencia, cada entidad está obligada a transparentar en sus balances el porcentaje exacto de propiedad en sus firmas afines.
Sin embargo, este requerimiento legal cuenta con una excepción en Ueno Bank, ligado al Grupo Vázquez SAE, presidido por Federico Miguel Vázquez.
Ocultamiento en balance

El balance al cierre de 2025 de Ueno Bank –que lidera la captación de fondos públicos y del Instituto de Previsión Social (IPS) con US$ 863 millones acumulados a julio pasado– omitió publicar su porcentaje de participación en Red Digital de Procesamiento SA (UPay) y Red Digital SA (Wepa). Estas operaciones suman G. 876.700 millones (US$ 146 millones) y comenzaron a registrar un crecimiento acelerado en los estados contables de la entidad a partir de febrero de 2025.
Ueno Bank se limitó a consignar en diciembre de 2025 que parte de dichas inversiones corresponden a una “porción minoritaria” de acciones y a “aportes irrevocables para futuras capitalizaciones”, sin precisar la cuota sobre las acciones ordinarias.
Esta figura de “aporte irrevocable” suele utilizarse en el ámbito contable para postergar el cómputo formal de control; sin embargo, al tratarse de montos que representan la casi totalidad de su cartera de participaciones, la falta de desglose local impide auditar la condición real de control y la exposición patrimonial. Todo esto ocurrió sin que la Superintendencia de Bancos (SIB) ni el BCP emitan observación alguna o ajuste de oficio.
Impacto en otros sectores

Esta omisión trasciende la esfera bancaria e impacta en el mercado de valores, atendiendo que Ueno Bank también opera en ese ámbito con emisiones a nivel local. Pese a la magnitud de la cifra expuesta en el activo del emisor (Ueno Bank) y a lo dispuesto en los artículos 4 y 5 del Título 23 de la Resolución CNV CG N° 35/2023, la entidad bancaria tampoco habría informado este movimiento a la Superintendencia de Valores (ex CNV, hoy integrada a la estructura del propio BCP) bajo la figura de “Hecho Relevante”.
Esta comunicación es obligatoria para todo evento susceptible de influir de forma sensible en la situación patrimonial de un emisor, en este caso Ueno Bank.
La falta de alertas cruzadas entre los dos órganos supervisores bajo la misma órbita de la banca matriz paraguaya –presidida por Carlos Carvallo, extitular de la otrora Financiera Ueno– resulta por demás llamativa.
Lo cierto es que este “olvido” abre otra interrogante sobre la verdadera solidez patrimonial de una entidad bancaria que captura de forma acelerada recursos del Estado y del sistema de jubilaciones, en coincidencia desde la asunción del presidente Santiago Peña, el 15 de agosto de 2023.
¿Se cumplen los límites de solvencia?

El artículo 56 de la Ley de Bancos reglamenta el capital regulatorio y el índice de solvencia. La normativa exige que la proporción mínima entre el capital principal (Nivel 1) y los activos y contingentes ponderados por riesgo no sea inferior al 8%. Asimismo, la relación combinada entre el capital Nivel 1 y Nivel 2 respecto a dichos activos debe ubicarse entre el 12% y el 14%.
Pese a mantener en reserva esta información dentro del mercado local amparándose en la figura de “aportes”, Ueno Bank dejó al descubierto unas cifras en las páginas 20 y 21 de su memorándum de oferta para inversores en la Bolsa de Valores de Estados Unidos, presentado en marzo de 2026. De acuerdo con dicho documento internacional, sus colocaciones por G. 640.469 millones (US$ 106 millones) proyectaban una participación del 86,02% en Red Digital de Procesamiento SA, mientras que los G. 236.231 millones (US$ 40 millones) en Red Digital SA equivalían al 72,12%.
En términos estrictamente legales y financieros, ambas estructuras superan el mínimo del 51%, constituyéndose en los hechos como empresas filiales cuyos montos debieron deducirse del capital principal del banco al momento de computar su verdadero patrimonio técnico.

Al contrastar los informes oficiales del BCP con las exigencias de la Ley de Bancos, Ueno Bank declaró al cierre de 2025 un capital principal de G. 1,73 billones, frente a activos y contingentes ponderados por riesgo que superaban los G. 13 billones. Esto arrojaba un margen de solvencia oficial reportado del 12,4% para el capital principal.
Sin embargo, la cifra omitió restar las participaciones en sus empresas filiales. Si se descuentan los G. 876.700 millones (US$ 146 millones) comprometidos en ambas firmas –tal como exige el cómputo de la Ley N° 861/96–, el capital principal real de la entidad sufriría un recorte drástico, reduciéndose a G. 853.806 millones.
En consecuencia, los análisis técnicos basados en la aplicación estricta de la norma desvelan que el índice de solvencia real sobre sus activos y contingentes ponderados a diciembre del año pasado se ubicaría en torno al 6,12%. Un porcentaje situado marcadamente por debajo del 8% mínimo que exige la Ley de Bancos para operar en el sistema financiero paraguayo.
