Shein tenía previsto oficializar este lunes el montante final de la operación, aunque aún no lo había hecho a la hora de la publicación de esta noticia.
Según fuentes citadas por Bloomberg, la compañía fijó el precio unitario para los 280 millones de acciones que oferta en 48,56 dólares hongkoneses (6,19 dólares, 5,35 euros), justo por encima del punto medio de las cifras preliminares que había ofrecido.
Esto se traduciría en una recaudación equivalente a 1.734 millones de dólares, y en una valoración de mercado de unos 26.304 millones, muy por debajo de los 98.200 millones que llegó a marcar en 2022, tras su antepenúltima ronda de financiación, aunque un año después ya había caído a 64.000 millones.
De hecho, los términos de la oferta contemplan pagos por hasta 3.500 millones de dólares, tanto en acciones como en efectivo, para compensar por esa pérdida a sus inversores estratégicos; esa cifra supone prácticamente el doble de la recaudación, la cual Shein destinará en su mayoría a mejoras tecnológicas y expansión global.
Entre esos apoyos figuran fondos extranjeros como General Atlantic o Tiger Capital y firmas nacionales como Boyu o el gigante digital Tencent, los cuales han comprometido ya 383 millones de dólares para garantizarse en torno a un 22 % de las acciones ofertadas, aunque esa tasa se diluiría si Shein hace uso de su opción de sobreasignación para emitir otros 42 millones de títulos.
La salida a bolsa de Shein llega tras planes frustrados para vender acciones en Nueva York y Londres, en este segundo caso por la intervención en última instancia de los reguladores chinos, lo cual hizo que finalmente optase por Hong Kong como término medio entre los inversores internacionales y las autoridades de su país de origen.
Además, la plataforma afronta un gran problema en dos de sus principales mercados, Estados Unidos (un 24 % de sus ingresos) y Europa (35 %), ya que ambos territorios han anulado las exenciones arancelarias a paquetes pequeños que habían facilitado la penetración de la compañía: en EE. UU., sus ingresos ya cayeron un 14 % en el primer trimestre.
La empresa advirtió de que trasladará los sobrecostes a sus clientes en ambos mercados, anticipando en el caso de Europa un "impacto negativo a corto plazo" sobre su volumen de ventas.
Shein busca así proteger unos márgenes que en términos netos ya cayeron del 8,7 % al 4,9 % en 2025 ante un mayor gasto en logística y mercadotecnia, esto último quizá debido a la creciente competencia en su sector por parte de la también china Temu o de rivales tradicionales, como la española Inditex.
En cualquier caso, Shein sigue siendo uno de los grandes nombres del sector mundial de la 'moda rápida', situándose en la tercera posición con una cuota del 1,9 %, tan solo por detrás de Nike (3 %) e Inditex (2,5 %), según datos de la consultora china CIC, que cifra en 1,7 billones de dólares el valor total de este mercado.
Shein sostiene que su gran ventaja es la estrategia que denomina LATR, mediante la cual va tanteando el mercado con el lanzamiento de nuevos productos en lotes pequeños, de entre 100 y 200 unidades, evaluando en tiempo real la respuesta de los clientes y logrando reponer "en tan solo cinco días" aquellos que tienen demanda.
La actual Shein fue fundada en 2012 como 'SheInside' -nombre que cambió por el actual tres años más tarde- por Chris Xu, que sigue siendo su consejero delegado y que hasta este mismo año se había resistido a llevar a cabo apariciones públicas.
La explosión de Shein llegó con el auge del comercio electrónico durante la pandemia de la covid-19, aunque su éxito también la puso en el punto de mira de un gran escrutinio a cuenta de su impacto ambiental y laboral, la venta de productos ilegales o prácticas comerciales engañosas.
